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Bob Dylan: Radiografía [Primera Parte]

Voy a empezar contándoles que mi gato se llama Dylan; de inmediato procedo a decir que recopilar detalles sobre la vida de un hombre que ha sido llamado poeta, revolucionario, profeta, leyenda y traidor no es tarea sencilla. 

Hay mucho que decir sobre la obra de este ícono (34 discos de estudio, 13 álbumes en vivo, 58 sencillos y múltiples premios que incluyen 11 Grammys, un Globo de Oro, un premio Oscar y la reciente entrega de la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto galardón que pueden recibir los ciudadanos de los Estados Unidos); sin embargo, hay da mucho más de qué hablar sus vivencias y cada uno de los momentos que ayudaron a forjar a Bob Dylan, el inolvidable.

***

Robert Allen Zimmerman nació en Duluth, Minnesota en una familia judía con ascendencia europea. Sus abuelos, tanto por la línea paterna como materna, habían emigrado a los Estados Unidos a inicios del siglo 20 en busca de un mejor futuro y menos movimientos antisemitas.

Bobby no conoció mucho de Duluth, pues a los seis años el polio de su padre y el nacimiento de su hermano menor obligó a la familia a partir hacia Hibbing, una ciudad con una mayor población italo-americana y nórdica que eventualmente creó inseguridades en el muchacho debido a sus orígenes. 

Desde temprana edad, Robert encontró paz y refugio en la radio, fue autodidacta con el piano y la guitarra y eventualmente decidió que su futuro sería seguir a Little Richard (lo dice incluso en su anuario). Bobby también tomó inspiración de figuras como Marlon Brando y James Dean para desarrollar una imagen de extraño y rebelde que lo distinguía en la secundaria de Hibbing.

Teniendo claro su gusto por la música, Bobby inició varios proyectos como The Shadow Blasters y The Golden Chords; sin embargo, su ambición era mucho más grande y la aventura apenas estaba empezando.

A inicios de los 60, los Zimmerman enviaron a su hijo a la universidad esperando que las nuevas responsabilidades le dieran un poco de centro a su vida e intereses. Rapidamente el muchacho se unió a una fraternidad judía y empezó a involucrarse en el circuito de folk de Dinkytown, el distrito bohemio más cercano. Fue este lugar, con ocupantes llenos de opiniones y acaloradas discusiones intelectuales, el que realmente educó a Bobby, quien ya empezaba a presentarse ante sus nuevos amigos como Bob Dylan. Hay muchas historias sobre el porqué del repentino cambio de nombre, la más consolidada señala al poeta galés Dylan Thomas como responsable de impactar al joven Zimmerman lo suficiente como para incorporarlo dentro de su identidad; sin embargo, la transformación de Bob Dylan estuvo completa hasta que el azar puso la autobiografía de Woody Guthrie en las manos ansiosas del chico, ese sería su norte.

De la noche a la mañana Bob Dylan empezó a emular cada vez más la obra de Guthrie (cuenta la leyenda que un Dylan borracho exigía ser llamado Woody por sus amigos) y un año después de haber ingresado, abandonó la universidad para seguir los pasos de su ídolo viajando alrededor del país, explorando tierras inhóspitas e incluso siendo arrestado por sospechas de robo a mano armada. Todas estas historias, claro, han sido imposibles de corroborar y no existe evidencia que compruebe su veracidad más allá de la palabra de quien las vivió. Saben a qué me refiero.

Sus viajes lo vieron tocar sus primeros conciertos fuera de Minnesota sin mucho éxito; su voz y estilo no eran muy populares con la gente que lo encontraba demasiado crudo e incluso desafinado para su gusto. Era una época en la que predominaban las voces educadas, no era el caso de nuestro protagonista.

Poco después, Bobby regresó a casa, pero su visita no se extendió demasiado, pues el muchacho partió de nuevo sin pensarlo al enterarse que su ídolo, Woody Guthrie, se encontraba hospitalizado en New Jersey, el hombre estaba en las últimas etapas de la enfermedad de Huntington, un mal neurodegenerativo que le impedía cantar o tocar la guitarra como lo hacía antes.

Al llegar a Nueva York en enero de 1961, Bob debió enfrentarse a uno de los inviernos más duros que había visto la ciudad en los últimos 17 años. Dylan se dirigió entonces al hospital donde se encontraba Woody y con paciencia franciscana lo visitó una y otra vez, ocasiones que aprovechaba para hablar con el músico y cantar algunas de sus canciones para él.

Poco a poco, Guthrie se encariñó con "el chico", cariño que fue esparciéndose alrededor de su prestigioso círculo de amigos, en el que resonaban nombres como Cisco Houston, Pete Seeger, Dave van Ronk y Ramblin' Jack Elliott, un chico de ascendencia judía que había dejado su hogar, cambiado su nombre y empezado una carrera como cantante de folk gracias a su fanatismo por Woody Guthrie. ¿Les suena familiar?

La necesidad de conocer a Guthrie fue también una muy buena excusa para probar suerte como artista en un nuevo lugar, este sitio sería Greenwich Village, la meca del folk en los 60, con tanto movimiento como lo había en Paris durante los años 20. "The Village" resultó ser la comunidad que Dylan había buscado durante toda su vida, un ambiente en el que los músicos estudiaban las raíces del país y utilizaban el folk para redescubrir su identidad nacional. Bob empezó a tocar donde le abrieran un espacio, usualmente en horas desiertas y sin paga. Verán, en esa época el folk era más un movimiento que favorecía la reinterpretación de temas clásicos (si, a ellos también les gustaban más los covers) y eso de escribir música original no era para nada popular; a eso súmenle la característica voz rasposa del muchacho y podrán entonces imaginar la clase de conciertos con los que empezó Dylan. Según fuentes fidedignas, habían ocasiones en las que las 8 personas presentes se levantaban y partían sin mirar atrás.

Aún así, el joven empezó a ganar momentum y, a pesar de no estar muy seguros de su verdadera personalidad o identidad (unas veces era huérfano, otras era descendiente de nativos americanos), las leyendas del folk apoyaban este nuevo talento, que para ese momento había combinado a Guthrie con Chaplin y sus manerismos para crear un estilo único. Los conciertos pagos fueron aumentando en cantidad y de pronto, sin que nadie la viera venir (en realidad todos la veían venir)... la oportunidad única que todos los artistas desean para cambiar su suerte. 

Era un 28 de setiembre y Dylan había conseguido un puesto como telonero de los Greenbriar Boys en Gerde's Folk City. El show se desarrolló de la mejor manera y Bob brilló, tanto que el día siguiente su fotografía adornaba las páginas del New York Times; el autor, Robert Shelton, era seguidor de Dylan desde meses atrás y esta presentación fue la ventana que tanto había esperado para introducir el talento del muchacho al mundo en una reseña que se moría por escribir. Se dice también que, reconociendo la importancia que este evento tuvo en su carrera, Bob Dylan guardó un recorte de la pieza en su billetera hasta que este se convirtió en polvo.

Ese mismo día, Dylan se encontraba trabajando como músico de estudio (tocaba la harmónica) en el tercer disco de Carolyn Hester cuando el productor John Hammond le ofreción un contrato disquero con Columbia Records después de ver la reseña de Shelton en el periódico. Podrán imaginar la emoción tanto de Dylan como de Hester, podrán imaginarla mejor si toman en cuenta que Hammond descubrió talentos de la talla de Billie Holiday, Benny Goodman y Aretha Franklin; además esta era la primera vez que un músico de la escena local conseguía firmar con una compañía tan grande, tan solo 8 meses después de haber llegado a Nueva York.

Su primer álbum con Columbia no fue un gran éxito, de hecho se vendió bastante mal y los ejecutivos de la industria encontraron muchos chistes en el nuevo protegido de Hammond, quien a su vez defendió a Dylan a capa y espada. Objetivamente, el disco no era nada especial para el momento; se trataba de un compendio de temas clásicos del folk y dos canciones originales: "Talkin New York" y "Song for Woody". Durante las sesiones Dylan también grabó 3 obras que nunca llegaron al disco, entre ellas "House Carpenter", una reversión de la balada escocesa "The Daemon Lover".

El sinsabor que dejó el debut fue minimizado (primero) por las pocas repercusiones financieras que vienen con una grabación barata ($400), además del surgimiento de una reliquia entre conocedores: The Minneapolis Hotel Tape, una cinta que, a través de una colección de 26 canciones, demostraba el potencial de Dylan como compositor musical. De repente los chistes que se le hacían a Hammond por "su fracaso" dejaron de ser tan graciosos.

En 1962 Dylan tomó la decisión de cambiar su nombre legalmente, también firmó un contrato de representación con Albert Grossman, un pez gordo, agresivo y sediento de poder que se comprometió a convertirlo en una estrella internacional. Grossman reconoció de inmediato el talento del muchacho en la composición; sin embargo, estaba claro en que el mundo debería prepararse para recibir su particular tono de voz sin educar. Con esto en mente, Grossman tomó uno de los himnos escritos por el muchacho ("Blowin' in the Wind") y lo cedió al popular trío Peter, Paul and Mary. Otros artistas que se encargaron de dar a conocer obras de Bob Dylan durante esos años fueron The Byrds, Sonny & Cher, Manfred Mann, The Turtles y Joan Baez, quien además contribuyó al crecimiento de popularidad de Bob después de proclamarse amiga y fiel seguidora del cantante.

El mundo era un lugar hostil en los 60 y el drama político aumentaba cada vez más, afectando las motivaciones de los estudiantes universitarios y los artistas en general. Todo el mundo hacía lo que podía para luchar contra las violaciones a los derechos civiles, todos querían cambiar la realidad del momento. Dylan también empezó a interesarse en este movimiento, una de sus influencias más grandes en este sentido fue su entonces novia Suze Rotolo, quien provenía de una familia altamente involucrada en organizaciones de izquierda. Motivado por este contexto, Bob empezó a escribir canciones "acusatorias" que señalaban y criticaban abiertamente la situación política. Fue entonces cuando composiciones como "Oxford Town", "Masters of War" y "A Hard Rain’s a-Gonna Fall" empezaron a escucharse en eventos acorde con la causa dentro de los que destacan el Newport Folk Festival del 62, rallys en el sur, y la marcha de Washington, donde se presentó con Baez e interpretó su obra más política hasta el momento, “Only a Pawn in Their Game”, en el mismo podio donde Martin Luther King Jr. daría su famoso discurso de "I Have a Dream" tan solo horas después. De esta manera, Bob Dylan empezó a colocarse como la voz de una generación, el poeta folk que todos estaban esperando.

The Freewhiln' Bob Dylan llegó en mayo de 1963, después de un proceso de creación al que no le hizo falta una gota de drama debido a los constantes choques entre Grossman y John Hammond, dos personalidades radicalmente opuestas. Eventualmente Hammond perdió el pulso y debió abandonar el barco para dar paso al productor de jazz Tom Wilson, quien no tenía experiencia alguna en la rama del folk.

Freewhelin' también se vio afectado por la censura después de que Dylan se rehusó a aparecer en el Show de Ed Sullivan al enterarse de que el departamente ejecutivo no estaba muy contento y "prefería" que el músico no interpretara su tema "Talkin' John Birch Paranoid Blues" por temor a las repercusiones que podría tener si la Sociedad John Birch (un movimiento de extrema derecha) llegaba a enterarse. Luego de este incidente Dylan se vio obligado a retirar cuatro temas del álbum ("John Birch", "Let Me Die In My Footsteps", "Rambling Gambling Willie", "Rocks and Gravel"), estos abrieron espacio para la inclusión de otros más nuevos y menos comprometedores ("Girl from the North Country", "Masters of War", "Talkin' World War III Blues" y "Bob Dylan's Dream"). Se dice que Bob estaba devastado, también se dice que los eventos no ocurrieron necesariamente en ese orden o de esa forma; el paso del tiempo y el desarrollo de la narrativa por parte de los involucrados le ha dado un carácter borroso a todo este episodio.

Finalmente, sea como haya sido, The Freewhilin' Bob Dylan contribuyó a consolidar la percepción de profeta social que el público le había atribuído al muchacho, finalmente tenían un ídolo que ponía palabras a sus pensamientos, que hacia tangibles las preocupaciones comunes y que de vez en vez se mostraba vulnerable por medio de letras y melodías que reflejaban su deteriorada relación con Rotolo (sí, la muchacha de la portada), para quien los gajes de la fama de Bob habían resultado demasiado insoportables.

Sin perder el tiempo, Dylan empezó a trabajar en su siguiente LP, The Times The Are a-Changin', un álbum que continuaba con el estilo de protesta política en contra de temas como el racismo, la pobreza y la falta de consciencia social ya conocido en el artista. Este período también brindó a Dylan la oportunidad de girar brevemente junto a Joan Baez, con quien el cantante empezaba a desarrollar una relación romántica; para la gente eran el rey y la reina de la protesta.

Algunos de ustedes sabrán que Dylan no es fan de las etiquetas y la presión que ponía el movimiento folk sobre sus hombros se volvió poco a poco asfixiante. Como es esperable, Bob Dylan empezó a reaccionar de manera adversa ante estas exigencias; un buen ejemplo es su comportamiento al recibir un premio de manos del National Emergency Civil Liberties Committee por su lucha en pro de los derechos civiles, Kennedy había muerto recientemente y Dylan escogió la ceremonia para confesar su empatía hacia Lee Harvey Oswald, presunto asesino del presidente. El control de daños se ejerció inmediatamente (imaginen la lluvia de sudor en la frente de Grossman) y Dylan ofreció una disculpa honesta en la que hablaba sobre las repercusiones del entorno en su comportamiento ("si hay violencia en los tiempos, deberá entonces haber violencia en mi"), para algunos, no muy ortodoxa.

La presión de la prensa fue la más dolorosa para la joven súperestrella, el escrutinio constante, además de la influencia de su manager, lo convirtieron en una persona reclusiva y paranoide, furioso por la manera en que exponían su vida pasada, como si su presente fuera todo una mentira, una creación fríamente calculada. Alrededor de esta época, sus amigos (en especial Baez) empezaron a notar un cambio, una distancia de aquel muchacho idealista que daba paso a un adulto cínico con menos esperanza hacia el cambio.

A pesar de todo, The Times The Are a-Changin' fue bien recibido tanto por la crítica como por el público. La canción que le da nombre al disco se convirtió instantaneamente en un himno para el movimiento social de los derechos civiles y es una de las más queridas de su repertorio incluso hoy en día, sobre todo hoy en día.

Su siguiente disco, Another Side of Bob Dylan, fue grabado rápidamente en una tarde de junio del 64. El LP sirvió como transición para el sonido del artista, sus canciones ya no estaban inspiradas por eventos políticos, eran más introspectivas y habían cobrado vida gracias a experiencias más ligeras como viajes en carretera por los Estados Unidos, la posibilidad de escribir un libro de poesía (que llegaría tiempo después), recorrer Europa junto a la popular Nico (Christa Päffgen, modelo, cantante, compositora) y la música de los Beatles.

Estas nuevas canciones fueron agradecidas por el público y también por artistas como Johnny Cash, quien moría por conocer a Dylan y quedó con una muy buena impresión de su más reciente material cuando este se lo mostró personalmente (Dylan también admiraba a Cash). Aún así, la crítica destruyó al cantautor con duras afirmaciones sobre cómo había caído ante las presiones de la fama sin saber quién era o qué quería.

La realidad era que, como cualquier otro artista y ser humano, Bob Dylan estaba cambiando y el mundo no estaba listo para perder a su ícono izquierdista. Este retorcido síndrome de nido vacío eventualmente causaría dramas y cuestionamientos, cuando Bob el traidor se levantara procurando moverse al ritmo natural de la música moderna... pero ya hablaremos de eso en la segunda entrega. 

8 comentarios

Que dificil resumir semejante carrera en pocas entregas(2-3 me imagino?).

De los mas grandes Bob, y yo todavia sin entrada...

upset

Imagen de Floyd
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Empezó: 2 Mayo 2009
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solo puedo bravo Bill Bones es mi heroe happy crying

Imagen de Rorix
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Empezó: 17 Mar 2010
Karma: 4644

Muy buena Very Happy y sí, muy difícil resumir a tan poco, pero sí se rescataron cosas muy importantes, a esperar las otras partes.

¡Ya quiero que llegue el chivo!

Imagen de Rock and Bob
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Empezó: 13 Mar 2010
Karma: 1066

muy bien detallado.. aunque no estoy seguro qué tan politizados hayan sido sus inicios jajaja él siempre se negó a catalogarse como cantante de protesta... pero ahh qué bien Dylan.... es tan dios...! ♥

Imagen de -CHAX-
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Empezó: 9 Mayo 2011
Karma: 3

Maravilloso escrito. Muchas gracias por escribirlo.

Imagen de carofh
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Empezó: 29 Jun 2008
Karma: 299

Me gusto mucho, nombraron cosas muy importantes en la vida del bob!!!! y si concuerdo con los demas que es muy dificil resumir tanta informacion de la vida del bob por que es un monto (los que conocemos del bob sabemos que es cierto), espero que las demas partes esten igual de buenas que esta!!!

Imagen de Jon_92
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Empezó: 20 Jun 2011
Karma: 1

Excelente!!  Pedazo de historia la de Dylan.... 

happy crying

Imagen de Servidor de Nadie
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 835

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Imagen de clarimunme
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Empezó: 4 Oct 2013
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