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Daniel Peraza: vivir para fotografiar; viajar para vivir

"La fotografía es una buena herramienta para pensar más en los demás".

Daniel Peraza y yo nos conocimos en algún momento de los últimos dos años, pero no lo recordamos. Es más, la posibilidad ni siquiera rozará la cabeza de alguno de los dos hasta dos o tres horas después de haber comenzado a chatear, y sucederá solo porque, durante la conversación, la amiga en común que nos presentó en esa olvidada ocasión me dirá que estoy entrevistando al mejor fotógrafo de Costa Rica y a mí se me prenderá el bombillo: "Mae, Daniel, creo que vos y yo ya nos conocíamos".

Daniel es un tipo humilde. Su reacción inmediata es desestimar lo que nuestra amiga en común y, sobre todo, su obra sugieren: que, en efecto, Peraza es uno de los más talentosos fotógrafos que ha dado este país. Que sea el número uno o no, eso lo determinará quiene observa su colección de fotografías. La tentación de afirmar su supremacía, eso sí, es grande.  

Pero más importante que eso es que, como dije, Daniel es un tipo humilde. Trabajador. Esforzado. Inteligente. Elocuente. Un poeta de la imagen. Un ciudadano del mundo al que las fronteras le vienen flojo, y los miedos -que tanto se nos imponen al resto de mortales- también.

Tanto así que, un buen día, decidió que quería irse a recorrer el sur de las Américas. Y lo hizo. Y lo está haciendo. 

Su viaje no tiene tiquete de regreso. En cambio, sí tiene una maleta cada vez más llena de recuerdos, historias e imágenes. 

Todo eso que le servirá, como él mismo lo dice, para llegar a viejo sabiendo que se atrevió.

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***

–Empecemos por el principio. ¿Cómo inició tu interés en la fotografía?

–Pues de dos formas. Muuuy pequeño, viendo revistas de National Geographic cuando mi familia iba al supermercado. Mientras todos echaban cosas al carrito, yo pasaba viendo la revista. Luego, ya más grande, me interesé por el dibujo, sobre todo de figura humana, y siempre buscaban como referencia fotos, igual, en ese tipo de revistas. Como las artes generalmente tienen puntos en común, me fui pasando del dibujo a la foto.

–Entiendo. ¿Cuándo tuviste tu primera cámara? ¿Hubo algún momento en que sentiste "puta mae, esta vara es lo que quiero hacer siempre"?

–El primer contacto con una cámara fue en el colegio. Una estudiante de intercambio, que venía de Dinamarca, tenía una cámara de rollo y a veces me la prestaba. Yo no entendía de exponer y esas cosas, pero fue lo que me hizo entender que eso en serio me gustaba mucho. Yo quería "documentar" todo –o al menos lo que me interesa–. Creo que ese fue el momento en que me emocioné con todo el cuento de encuadrar, enfocar, buscar algún gesto, y desde entonces no se me ha quitado.

Ya luego, en un viaje a México con mi papá, compré mi primera cámara con modo manual. No era réflex, pero me sirvió para entender lo básico.

–Ahora que mencionas documentar lo que te interesa. ¿Qué es eso, exactamente? ¿Qué te interesa?

–Principalmente la gente. Su día a día. Su entorno. Su trabajo, sus actividades, sus rostros. Prácticamente todo lo relacionado al ser humano me fascina. Me intriga nuestra existencia.

De alguna forma, la foto y el video son los medios que encontré para manifestar todo eso que me provoca el ser humano.

–¿Por qué creés que te has decantado por esos temas en particular?

–Una vez, una persona muy importante me dijo que yo lo que estoy es enamorado de la vida. Creo que podría responder eso. Es una cuestión que tiene que ver con la personalidad. Me gusta que la gente vea a través de mis fotos a eso "otro" que está ahí afuera. Su vida, sus luchas, sus emociones. Si hiciera foto de moda o de otro tipo, siento que se concentraría más en mí la cosa, y en cambio me gusta más que vea a otros y otras que viven día a día en nuestras calles. Aunque siempre se dice, por supuesto, que es inevitable dejar algo de uno dentro de las fotos.

No sé. Creo que la foto es una buena herramienta para pensar más en los demás.

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–Los viajes son también una forma de conocer realidades distintas y aprender del mundo que está ahí afuera.

–Claro, completamente de acuerdo.

–¿Te gustó siempre viajar?

–Me gustó siempre la idea de viajar, pero tampoco era como que lo hacía a cada rato. Paseos a la playa con compás y así, pero viajar no había sido una constante en mi vida por cuestiones económicas más que todo. Lo de México con mi papá fue una vez perdida que se presentó la oportunidad y, bueno, se aprovechó unos días. Pero ya mandare así en serio a viajar, hasta ahora lo estoy concretando y sí, definitivamente le abre a uno la perspectiva de muchas cosas.

– ¿Qué fue lo que inspiró a mandarte con semejante viaje como el que estás haciendo ahorita? No puede haber sido una decisión fácil.

–Creo que fueron varias cosas que se acumularon. El tipo de fotografía que me gusta de alguna forma lo invita a uno a eso, a salir, ver, conocer, ver más, andar, caminar (que me encanta). También como que en los últimos años le fui agarrando un amor muy grande a Latinoamérica por gente que uno conoce, libros, conversaciones, música, y quería vivir de cerca eso que tanto me llamaba la atención.

Además, como experiencia de vida, no sé, me gusta la idea de llegar a viejo y sentir que uno anduvo por varios lugares, conoció personas diferentes, hizo cosas distintas. Sentir que se le sacó lo más posible el jugo a este andar que es la vida.

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Entonces me inventé este viaje que hace años me lo quería hacer. Luego decidí que quería hacer un viaje en el que yo le pudiera aportar algo a los países que visitara.

Se fue construyendo poco a poco. No fue de un día para otro.

–Me imagino que no. ¿Cuál fue el primer paso? ¿Te tocó ahorrar?

–Claro, ahorré como dos años y resto para tener la cámara, la compu y unos ahorros para mandarme al sur.

Ya luego fue hacerse a la idea, creérsela y salir.

–Suave suave. ¡Alto ahí, no tan rápido! "Creérsela" no puede ser tan fácil como suena. xD

–Jajaja, pues no. Es un proceso, como todo. Sobre todo cuando alguna gente alrededor le dice a uno que está loco y esas cosas. Pero, por dicha, en mi caso fueron más compas y familiares apoyándome, y creo que eso facilitó el "creérsela".

Lo más difícil es convencerse uno mismo, pero es parte del viaje, supongo. Como saltarse el miedo a lo desconocido y esas cosas que normalmente lo frenan a uno (en los viajes o en cualquier situación). Igual, cuando a uno se le mete una idea en la cabeza ya en serio, son más la ganas de ver todo eso que se desconoce, que el miedo a lo que pueda pasar.

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–Contame el primer día de viaje. Ya. Mandarse por fin. ¿Cómo fue eso? Yo hubiera estado, perdoná el francés, recagado del miedo.

–Jajaja, nombres, al contrario. Creo que es el día más emocionante. Nervios sí, seguro; miedo, no. Es como que uno se proponga, no sé, regalarse el mejor regalo de vida y que llegue ese día. ¿Me entiende? No es miedo lo que se siente, sino como cuando uno era caramillo y viene el primer día de clases (esto aplica para los que nos gustaba la escuela, al menos, jaja) pero a la milésima potencia.

Ese es el día en que uno decide "regalarse el mundo", de alguna forma. Así que no es tanto miedo sino que se le sale a uno el corazón de la emoción. Lo duro sí es despedirse de la familia y de los amigos porque, en mi caso, me fui sin intenciones de volver pronto. Creo que eso de los seres queridos sí es lo más difícil.

–De fijo. Pero contame ese primer día. ¿Adónde fuiste primero? ¿Qué hiciste?

–Salí de mi casa súper temprano a la estación de los buses que van para David, Panamá. Porque para entrar a Panamá piden tiquete de entrada y de salida, así que era mejor aprovechar el de entrada. Y nada, yo empecé el viaje con un compa, así que el primer día fue eso, venos tempranísimo en la estación de buses, y ponerno a hablar de todo lo que no teníamos idea que iba a pasar.

Fue muy bonito, la verdad. Es un día que recuerdo con mucho cariño.

Ya luego fue llegar a David y buscar dónde quedarnos ese primer día.

–Entonces se fueron sin reservar ni confirmar nada. Nada más rodar y ver qué salía desde el día 1.

–Ah sí, lo único que sí estaba reservado era el bus porque necesitábamos el tiquete para sacar la visa de Perú. Pero la idea, en general, que teníamos y todavía tengo, del viaje es ir decidiendo sobre la marcha dónde ir y todo lo demás. Por supuesto uno tiene puntos donde sabe que quiere ir, pero me gusta más ir descubriendo el camino en el camino.

También porque eso añada libertad. Si uno ya tiene todo reservado y con fechas, se ve más limitado de alguna forma. Hay gente a la que le gusta viajar así y le funciona, todo bien. Simplemente a mí no me hace tanta gracia.

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–¿Cómo te las has arreglado a nivel económico? ¿Con ahorros o has tenido que bretear conforme vas avanzando?

–En un inicio no tuve que trabajar, porque salí con ahorros y uno está empezando: quiere viajar más y ver más. Pero en los cinco meses que estuve en Panamá, sí hice un par de trabajos de foto y video, salí como extra en un anuncio y en una película (uno amplía sus formas de ganar plata durante el viaje).

Pero en Colombia sí he trabajado más. Ahora, por ejemplo, trabajo de mesero en un bar para ahorrar un poco.

Uno hace trueques en los hosteles donde le dan hospedaje a cambio de algunas horas de trabajo. Eso también lo hice en Panamá. Entonces es variado, pero de eso se trata.

 

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–Hace un rato me hablabas también de devolverle algo a cada país que vas visitando, ¿cierto? ¿A qué te referís? ¿De qué formas?

–Sí, la idea de mi viaje no es solamente ir y disfrutar de las maravillas que ofrece cada país, sino también ofrecerle yo algo de vuelta al país que visito. Entonces mi idea era hacer fotografía o video para causas sociales, ambientales o culturales que no tengan fondos pero que tengan una buena causa en la que yo crea, o con la cual me sienta identificado. Entonces lo que yo quiero es hacer una especia de voluntariado audiovisual mientras viajo.

No creo que una buena causa no deba ser difundida solo porque no tiene fondos. Me molesta un poco la idea de que las cosas buenas no se hagan o no se den a conocer por falta de plata.

Yo quería contrarrestar un poco eso, con mi cámara.

En Panamá, por ejemplo, estuve apoyando a un grupo de ciudadanos que hacen murales con mensajes de memoria histórica y conciencia social. Se llama Kolectivo.

También tuve la oportunidad de hacerle un pequeño video a una pequeña organización, llamada Tortuguías, que se dedica a salvar tortugas marinas en Panamá, para que más gente se interese en sis giras enfocadas al rescate de tortugas, limpieza de playas, turismo rural y educación sobre tortugas.

En  Guna Yala –islas entre Panamá y Colombia– tuve la oportunidad de grabar la celebración de la Revolución de su gente. Es un video en el que estoy trabajando para entregárselo a la misma comunidad indígena que me permitió grabarlos.

–En algún punto de ese trayecto, te robaron la cámara. ¿Qué pasó?

–En Medellín me quedé dos meses donde un amigo. Por allá no encontré trabajo y pensaba ya venirme para Bogotá para ganar algo de plata y buscar algún proyecto para apoyar cuando sucedió algo que yo sabía que podía pasar durante el viaje pero que nunca pensé que ocurriría en el segundo país de nueve que quiero visitar.

Cuando ya faltaban como dos o tres días para venir a Bogotá, cuatro maes de una pandilla cercana a donde yo me estaba quedando –que no era una zona turística porque mi amigo, que muy amablemente me dio hospedaje, no vive en una zona así– me golpearon y me robaron el bulto con la cámara y los lentes.

Quiero aclarar algo: esto pasó simplemente por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, y que podría pasar estando en Costa Rica o en cualquier otra parte. Es importante aclarar esto porque existen muchos prejuicios –alimentados por los medios de comunicación– alrededor de la imagen de Colombia y de Medellín, y no quiero que mi experiencia alimente esos prejuicios.

Pandillas hay en toda Latinoamérica, y pudo haber pasado lo mismo en otro lado. Al contrario de la imagen que se vende normalmente, y a pesar de lo que me pasó, yo me llevo a Colombia y a Medellín en el corazón porque son un país y una ciudad hermosa, con gente muy amable, un clima envidiable y un transporte público impresionante, entre otras maravillas. Así que es importante que este testimonio sirva más para que pensemos en el mundo que vivimos y sus problemáticas sociales, y no para señalar a un país hermano latinoamericano y estigmatizarlo.

Y nada, al final logres salir del asunto sin un solo morete ni rasguño, pero sin mi herramienta de trabajo que es la cámara. Eso hizo que mi viaja cambiara drásticamente, pues quiero seguir apoyando las causas que he encontrado, pero no tengo con qué. Por el momento me vine a Bogotá y estoy ahorrando mientras decido qué hacer.

Pero el plan en general sigue igual: quiero viajar hacia el sur del continente y poder ayudar en el camino.

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–Cerremos con broche de oro. Hace rato me hablabas de lo chiva de llegar a viejo sabiendo que uno vivió, que tiene recuerdos. Decime los tres recuerdos del viaje, hasta ahora, que te dejarías para siempre.

–Uff, qué difícil escoger. Veamos.

La peregrinación hacia Portobelo con una familia de Panamá. Duramos 24 horas caminando hacia el caribe de Panamá, para llegar luego a una celebración religioso súper interesante. Algo así como lo que se hace en Costa Rica el 2 de agosto, pero con toda la alegría, magia y color que le puede agregar el Caribe a una celebración así. Fue muy importante para mí porque a la familia la conocí en el camino y me invitaron a peregrinar con ellos. Al final, la señora me trataba como a un hijo, y tuvimos la suerte de encontrarnos de casualidad otra vez en Ciudad de Panamá.

Los contactos humanos, basados en la solidaridad y en compartir, son lo mejor que uno ve, aprende y vive durante el viaje..Luego, cruzar de Panamá a Colombia en lancha, por las Islas de Guna Yala, y todo lo que eso implicó. Ver cómo viven ahí, cómo celebran su revolución, viajar 11 horas en lancha y tener que parar en la casa del lanchero porque se nos hizo de noche. La hospitalidad del lanchero, que se llama Mogue, y su familia, el cielo estrellado como techo de la ducha donde me bañé al llegar. Y por supuesto, el llegar a suelo sudamericano, después de todo eso, que para mí era un sueño.

En el tercero voy a hacer trampa. No es una sola cosa, sino muchas que creo que son lo mejor de todo el viaje, incluso más que los paisajes increíbles que pueda ver uno en el camino. Serían todos los encuentros, cortos o largos, que uno tiene con gente increíble en el camino. Este mundo está lleno de gente hermosa, que lucha, que comparte, que enseña, que ayuda, y eso creo que es lo mejor de viajar. La gente que uno conoce en el camino y todo lo que se aprende con ella.

Un ejemplo corto: una vez, en Ciudad de Panamá, estaba lloviendo y yo andaba caminando por El Chorrillo, un barrio que se considera peligroso pues ha sido muy abandonado por el gobierno. Estaba ahí acompañando al Kolectivo mientras hacían un mural en ese barrio, y como empezó a llover fuerte me puse a escampar en un techito ahí, en el barrio. La cosa es que, en el edificio de enfrente, un chiquito como de doce años, que yo no conocía, salió al balcón de su casa. Me vio y se metió unos segundos. Volvió a salir con un paraguas en la mano. Me lo tiró desde el cuarto piso donde él vivía para que yo no me mojara. No hubo diálogo, solo miradas y una sonrisa de gratitud de mi parte y una de aprobación de parte de él.

Eso, ese tipo de contactos humanos, basados en la solidaridad y en compartir, son lo mejor que uno ve, aprende y vive durante el viaje.

Pueden conocer más de la obra de Daniel visitando su sitio web. Además, en este blog pueden seguirle la pista a su viaje, y en este otro a su proyecto De material fotosensible: una colección de retratos de desconocidos tomados a lo largo del continente.

Nos gustaría echarle una mano a Daniel. Si alguien desea ayudarle a reponer el equipo que le robaron, o desea ponerlo en contacto con alguna causa social o cultural, pueden contactarlo a través de su página en facebook

Danny Brenes — escribe, lee y bebe coca-cola.
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1 comentario

Excelente, totalmente inspirador; creo que primero creersela como dice el texto y ya luego todo es cuestion de "huevos". 

Genial por Daniel,buena vibra en el camino!!!bravo

Imagen de jayron66
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Empezó: 26 Feb 2013
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