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Dylan, según Haynes: I’m Not There y la búsqueda de una identidad elusiva

Bob Dylan no existe. Eso es lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de ver I’m Not There. Bob Dylan es un personaje creado por un tal Robert Allen Zimmerman, un personaje capaz de metamorfosearse en cualquier momento en que lo considere necesario. Este individuo logró subir al trono de la cultura folk, luego quemó ese trono al integrar la guitarra eléctrica a su repertorio, después renunció a la guitarra eléctrica, desapareció y resucitó, dejó de creer en Dios para volver a nacer al Cristianismo y luego convertirse al Judaísmo, se convirtió en una parodia de si mismo por lo que fue olvidado por la critica y la audiencia que antes lo aclamaban solo para volver de la nada casi a los 60 años, ganar varios Grammy, el Oscar y el Pulitzer, ser nominado al Nobel de Literatura y finalmente tomar su lugar como un patriarca de la música estadounidense.

Bob Dylan es un mito. La realidad y la leyenda en su trayectoria se confunden y se mezclan hasta que se hacen indivisibles. Hasta recientemente, con la publicación de su autobiografía Chronicles Vol. 1 y la producción del documental (dirigido por Martin Scorsese) No Direction Home, es que se ha podido empezar a diferenciar la realidad de la ilusión. Aún con esto, nada garantiza que lo que Bob Dylan dice acerca de si mismo sea la verdad, especialmente si consideramos que el mito de Bob Dylan fue largamente creado por él mismo.

¿Entonces quién es Robert Allen Zimmerman? ¿Quién es el hombre que dejó atrás su Minnesota natal para hacer el viaje hasta la Greenwich Village en New York City? Es difícil decirlo con certeza. Porque de la misma manera en que es difícil separar la ilusión de la realidad en el mito de Bob Dylan, es difícil separar al hombre del personaje. Las grabaciones audiovisuales que existen de él (especialmente el documental estilo cinema verite de los años 60, Don’t Look Back), sus entrevistas e incluso sus propias grabaciones musicales dan la impresión de ser una actuación, es difícil asegurar que tan sinceras son estas y que tanto revelan acerca de su creador. A lo mejor lo que esto nos demuestra es que Robert Allen Zimmerman no existe. Solo existe Bob Dylan.

¿Cómo hacer una película narrativa acerca de alguien así? ¿Cómo es posible mostrar todas las contradicciones, las reinvenciones y las actuaciones de este personaje esencial de la cultura popular en la segunda mitad del siglo XX? Todd Haynes, director de otras poco convencionales biopics musicales como Superstar: The Karen Carpenther Story y Velvet Goldmine, decidió que podía tener la posible solución a esas preguntas y eso es lo que hoy aparece frente a nuestros ojos bajo el nombre de I’m Not There.

Lo más conocido de esta película, ya que ha sido lo más mencionado mediáticamente, es que 6 diferentes actores interpretan a Bob Dylan (eso lo asumimos, en la película ningún personaje se llama Bob Dylan). Si bien en su momento esa fue considerada una decisión relativamente controversial, tiene sentido si se considera el desafío que se le presentaba a Haynes al tener que representar a una figura tan camaleónica como Dylan. Lo que es más, al ver la película, no se nota una diferenciación importante entre los diferentes personajes (algunos han mencionado al personaje de Richard Gere como incongruente, opinión que no comparto).

Tal vez el más grande logro de Haynes es que logra dar la impresión de que, a pesar de que estamos viendo a seis personajes interpretados por seis diferentes actores con diversas edades, orígenes étnicos e incluso de diversos sexos, se sienten cada uno de ellos como parte de un todo, como si en realidad fueran la misma persona. El otro logro principal de la película es la manera en que mezcla la ficción con la verdad con la verdad ficcionalizada, algo que ya mencioné que es vital para tratar de entender a Dylan.

Por supuesto, esto lo digo desde mi perspectiva como fanático de Dylan, hecho que sesga mi visión objetiva con respecto a la película. Lo que yo encuentro como lógico y comprensible, una persona completamente virgen a Dylan puede encontrarlo como poco más que un collage de sin sentidos dispares. Los dos logros principales de la película que ya mencioné bien pueden pasar desapercibidos para la mayoría de la audiencia. Entonces, ¿es esta una película solo para fanáticos de Dylan? En mi opinión, es una película para un fanático de Dylan: Todd Haynes.

Eso va unido con la segunda interrogante que me dejó esta película: ¿cuál es el punto de hacer un filme acerca de Bob Dylan? ¿No es su música suficiente? Para mí, la respuesta es similar a la anterior. I’m Not There es la manera en que Haynes busca entender quién es Dylan, quién es ese elusivo personaje que nos fascina e incluso nos frustra tanto. Probablemente cada uno tenga una manera diferente de encontrar estas respuestas, hecho que puede explicar porque la película ha sido tan divisiva. Al final todo depende de la opinión que nos merezca Haynes. Si confiamos en sus dotes cinematográficas y nos interesan sus propuestas (independientemente de que al final nos parezcan completamente exitosas o no), entonces I’m Not There es un viaje que vale la pena tomar.

Se le recomienda también a quien necesite lavarse la boca después de películas recientes como Walk The Line o Ray. Porque si los párrafos anteriores no lo han dejado claro, esta no es una biopic convencional. Es más, la mezcla que hace de datos biográficos, anécdotas ficticias o exageradas y visualización de canciones (hay escenas que no son simples montajes sino que la misma canción es la que avanza la trama) en realidad no hacen de esta película una biopic como tal. I’m Not There esta más cerca de ser una interpretación subjetiva de la vida de Dylan que de ser una biopic.

Hay una escena en I’m Not There que resume lo que pienso acerca de Dylan y que también resume muy bien el espíritu de la película. El personaje de Richard Gere escapa de una prisión y sube a un tren en movimiento para evitar ser atrapado. Mientras el tren avanza Gere comenta acerca de las paradojas de la libertad (libertad es la oportunidad de vivir de una cierta manera, pero una vez que se vive de cierta manera ya se pierde la libertad) y acerca de como él no tiene que preocuparse por eso ya que puede ser una persona en la mañana, otra en la tarde y otra diferente en la noche. Mientras tanto, el tren se aleja. Ese es Dylan. Alguien que no puede mantenerse estático. Siempre en movimiento. Siempre cambiando. Siempre difícil de comprender. Y justo cuando creemos que ya lo estamos alcanzando, el tren se aleja con más velocidad.

 

Manfred Vargas R. — Es escritor, locutor, aficionado al cine snob y, aparentemente, politólogo. Escribe la columna más popular en todo 89db, es colaborador (ir)regular en Bad Hair Days, hace mixtapes misteriosas, es asociado fundador de una asociación recién fundada y es productor general de Exhum de Radio U.

3 comentarios

Lindo quedó el review Cosmo.

Conseguiré la película, bien hecho, me dieron ganas.

Imagen de Alessandro Solís
Desconectado
Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 4959

Genial! la pelicula es algo singular, de pronto para los que no siguen o siguieron a Bob Dylan algunos o muchos pasajes podrian ser confusos por lo que muy bien comenta Cirdan acerca de la mezcla de ficción con la verdad con la verdad ficcionalizada. Me encanto la musicalizacion muy entrelazada con el desarrollo de las escenas a manera de narracion, especialmente en Ballad of a thin man y Visions of Johanna... priceless. Si tienen oportunidad de conseguir el OST super recomendado tambien, (son muchos artistas covereando a Bob) entonces al igual que la pelicula deja ese sabor que el traje de Dylan le queda a quien necesite, quiera y este dispuesto a bancarse todo lo que eso conlleva. Muy muy bueno la sipnosis o comentario!

Imagen de elRoi
Desconectado
Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 301

Genial el review. Hasta ahora lo encontré Smile La película es de las mejores que he visto. La parte que más me gustó es el funeral, con calexico tocando goin' to acapulco.

Imagen de elopio
Desconectado
Empezó: 7 Dic 2008
Karma: 329