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Entrevista con Cocofunka: Se viene ‘Chúcaro’

Entrevista con la banda que está a las puertas de lanzar su tercer álbum.

Nos sentamos a hablar con Javier Arce y Nacho Páez de Cocofunka antes de que se fueran a Red Bull Studios en Los Ángeles a terminar su nuevo disco titulado Chúcaro, muy próximo a salir.

De una manera muy abierta, real y honesta conversamos acerca de este nuevo material; hablamos de la escena y las bandas emergentes. De entrada se pronostican cambios. Cocofunka tiene mucho qué decir.

Llegamos a las oficinas de Red Bull. Las ansias no se escondían: la emoción de saber que el nuevo disco está a la vuelta de la esquina no es para más. Javier ponía música; en el ambiente sonaba "Peaches N' Cream" de Snoop Dogg con Charlie Wilson colaborando Pharrell Williams. "Ese es Pharrell produciendo. Todo lo que toca ese muchacho se vuelve funk", decía Javier.

Hacer ecoo fue el último LP de la banda, lanzado en el marzo del 2012. Ha pasado, entonces, tiempo suficiente para que este sea el momento oportuno de hablar de otro albúm. Chúcaro es ese disco que siempre quisieron hacer. Dicen que no hay una expectativa comercial, sino simplemente ganas de buscar una voz propia, de salirse de la zona de confort y de los estereotipos para encontrar en sus raíces las respuestas.

Dos mentes musicales completamente diferentes pero extremadamente talentosas, Felipe Álvarez y Mario Miranda, trabajaron en la materialización musical del álbum.

El Cocofunka de Chúcaro promete una oferta musical variada a granel, un paseo por todas las influencias musicales que han tenido, pero sobre todo destacan que el disco es un viaje hacía lo onírico y psicódelico que viene de la mano con el dub.

"Este fue el disco que siempre quisimos hacer", decía Nacho. La conversación continuó muy amena. Empezamos con las preguntas.

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¿Cuál era el principal reto con este disco?

Javier: Nos dimos cuenta de que cuando uno viaja y comparte con otra gente, es importante lo que uno aporte desde su background. Entonces empezamos a hacer una análisis: nosotros podemos aportar cierto tipo de música, una fusión de elementos indie con ritmos como la soca que, fue famoso en Costa Rica. Pero ¿qué pasa si agarramos ese beat, lo achatamos un poco y le hacemos una balada? ¿qué pasa si tenés un reggae pero le metés elementos de brincos o de texturas del calypso?

Entonces el reto fue ese: ¿qué significa en texturas y colores ser de Costa Rica?

Nos pasó que tocamos un concierto en Perú el año pasado, en un festival muy grande; los chilenos tenían su cumbia, los peruanos tenían su música afro peruana. Ese día fue una paradoja porque la prensa dijo que fuimos la banda más sólida de ese festival. Era una locura, solo porque tocamos varios ritmos no quiere decir que hemos encontrado esa identidad. Ahí empezo el reto.

Nacho: Pero fue muy lindo; desde donde lo veo yo, fue demostrar que somos un país de paso.

¿De qué hablan las letras de las canciones?

Javier: La premisa es humana y existencialista. Hubo una época de nuestras vidas en la que nos gustaba opinar de todo lo que veíamos alrededor; ahora decidimos dar un paso atrás y hacer más iinstropección. Creo que la solución empieza desde vos. Se concentra en esa experiencia existencial de vivir.

Nacho: El humano detrás de la letra juega un papel clave. Todos sabemos que este mae es un gran cantante, pero cuando se cuenta la historia, sale tambíén el cuentacuentos de cada uno.

Javier:¡Este disco lo grabé bien!

Nacho: Este disco es muy loco, por que hay algo que la música da que es trascendental y es la posibilidad de contar una historia.

¿Cuáles influencias sonoras los movieron para este disco?

Javier:En este disco no hablamos de género sino más bien de textura; que mantuviera un cierto color. Nos surgió natural, llegamos a ese punto excesivo de efectos que queríamos.

Nacho: No nos habíamos dado cuenta de que teníamos eso en común. Cuando nos unimos como banda nos encantaba The Cat Empire, nos encantaba el ska, Sublime, Jamiroquai, el blues; nos encantaban un montón de cosas, pero si vos me preguntás a mí cual es el primer punto en común de nosotros ahorita, es el dub.

Javier: La psicodelia.

Nacho: No nos dábamos cuenta. Yo tengo una escuela muy de reggae, pero ahora estamos en un punto en el que nos sentimos cómodos con el dub.

Javier: Nos pasamos, pero ya aquí me vale. Hay cero expectativa comercial. Eso incluye la manera en como se grabó y se produjo el disco. Por que no había no expectativa de "suave nos estamos pasando en efectos, en texturas". Hicimos lo que quisimos. Fue un disco muy relajado, hubo mucho tiempo para grabarlo. Ya estamos también en el proceso de dejar ir y decir que no puede ser tan obsesivo.

Fue una experiencia para hacer amigos, unirnos a gente que nos ayuda. Gente que realmente cree que este disco es una propuesta y que tiene algo que decir. Ya no es solo es mi sueño o el de Nacho. Esto es mágico; cuando se abren esas puertas hay un canal de energía y motivación. Desde el que hace la portada del disco al producto, todos creyendo que estamos aportando algo para hacer un cambio.

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Hablemos de Felipe y Mario.

Javier: No queríamos repetir las formúlas anteriores, entonces ahí nos casamos con Mario Miranda. Luego empezamos a hablar con Red Bull , que nos ha apoyado un montón y surgió la idea de traer un visionario, alguien de la escena latinoamericana que no fuera tico. Fue ahí donde entró Felipe Alvarez, que vino en noviembre por dos meses, y con él hicimos clic.

Escogimos doce canciones. Desechamos hijos; a veces pensás que una canción es un hit, pero Felipe decía "esto no calza con el concepto," entonces las dejamos ir. Fue un proceso necesario.

Feli es un mae acostumbrado a ritmos autóctonos de Latinoamérica; un curador del nuevo ritmo lationamericano, mientras que Mario, aunque también tiene esa aréa, se ha enfocado en sonidos del disco francés, italiano, más tirado a los 80. La combinación de los dos es, en verdad, como suena nuestro disco.

¿Cuál es el concepto del álbum?

Javier: Desde el inicio siempre hubo canciones que generaban un efecto y es ahi donde empezó el concepto de Chúcaro. De esta canción que va a ser el primer single, lo más mágico es que mezcla ritmos antiguos con la onda de la vanguardia. También introduce una percepción de lo que nosotros creemos es el futuro y humildemente tratamos de aportar. Esa canción es el estantarte.

¿De dónde viene el nombre Chúcaro?

Javier: Mi abuelo me agarraba y me decía “¡No se ponga chúcaro!”

Nacho: Y todos nos podemos chúcaros cuando salimos a tarima.

Javier: Un chúcaro puede ser cualquier persona; en Colombia chúcaro es un policía. Feli le tenía miedo al concepto, decía “no es buena idea, es muy de ustedes.” Se fue y se levantó al otro día y dijo: ese es. Es un espíritu indomable que tradiciende religón, ideología política; es esa rebelión. Conectarnos con el instinto, volver a la chispa. Volver a sentirte un indomable. Ver la belleza del momento.

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De lo que era Cocofunka antes, ¿qué tanto cambiaron con este disco?

Javier: Nos calmamos un poco. La gente que nos rodea y han escuchado el disco lo han descrito como “sexy pesado y atmósferico”.

Nacho: Mis amigos dicen que es un disco bien loco. Tiene mucho dub. No importa si no te gusta, pero seguro vas a escuchar música con elementos en el subsconsiente. Puede ser que a nadie le guste este disco, pero nos resbala. Nos hizo bien como banda hacerlo. Vieras que defiendo esa idea hasta la muerte. Nos hizo poner en la lupa muchas cosas personales que nos hacían daño. Ego, el ego es lo peor que puede pasar. Un nosotros tiene más posibilidad de transcender, te lo juro.

¿Hay colaboraciones internacionales?

Javier: Tenemos colaboraciones de la región, no te vamos a decir quienes son pero está Guatemala, Panamá y Colombia; hay una posibilidad con Argentina.

¿Qué más viene con el disco?

Javier: Estamos filmando un video en Guatemala, con el productor increíble de allá, Giuseppe Badalamenti. Sale en octubre. Hay muchas cosas pasando, estamos haciendo artes, documentales.

Cada disco representa una etapa o momento de una banda. Entonces, ¿qué etapa está viviendo actualmente Cocofunka?

Javier: Empezando. Todo el proceso anterior fue una preparación de autoconocimiento, de saber quiénes somos. En el crecimiento musical, las influencias son buenas y te hacen crecer, pero a veces somos víctimas del estereotipo de visualizar cosas. Nos liberamos un poco de ciertas ataduras, de lo que creíamos era una canción chiva. Nos urge generar la voz propia, algo colectivo. Tiene que ver con que hay una generación de seres humanos que necesita comunicarse, que necesita decir cosas y nosotros somos un canal de comunciación.

Nacho:Teníamos que liberarnos del esterotipo porque muchas veces los estereotipos te alejan de tu voz propia y te acercan a una voz que crees es propia pero no lo es. Estas copiando algo que no es tuyo, te sesgan. Apagan el sueño.

Javier: Agarramos lo creíamos que éramos y empezamos desde cero. Pero si vos le quitas un solo momento a nuestro pasado, uno solo, no seríamos lo que somos ahora.

Nacho: Pero nunca lo habíamos hecho antes de este disco, lo demás habían sido preparaciones. Voy a ser muy franco e individualista en esto: nosotros tenemos una canción que se llama “La criminal”, muy chiva y tiene un riffs cool, pero esa letra yo la hice y es una estupidez. En el momento me pareció que sonaba bien, la hicimos canción y funcionó. Pero te digo algo: en ese momento fue un proceso de aprendizaje, no me arrepiento para nada. Fue un proceso que nos enseñó como queremos hacer una canción ahora.

¿Cuál ha sido la receta para haber llegado hasta acá?

Javier: Esto es una hermandad. Es una relación.

Nacho: Somos hermanos de la música.

Javier: No es paz completa. Pero ya para este disco todos nos sentíamos como que ya cada uno había desarrollado mejor su habilidad como músico individualmente. Era como esa oportunidad para decir: me siento preparado para hacer algo ahora en nuestros diferentes niveles, y eso fue una medicina. Trabajamos tanto juntos que en un momento se puso tenso.

Nacho: Estábamos retandonos demasiado. Cuando escogimos las doce canciones, hubo paz. Al principio no entendía por qué eliminamos ciertas canciones, pero al final fue bueno que no estuvieran en el disco. Era un concepto.

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¿Consejos para los bandas jóvenes para tener éxito?

Javier: Éramos seis amigos en la casa muy amateurs sentados en una sala.

Nacho: Nos sentimos igual como en aquella sala.

Javier: Creíamos demasiado en lo que estábamos haciendo. Todavía tenemos el sueño de este sonido.

Nacho: A Costa Rica le urge comunicación musical intensa.

Javier: Ponerse una meta y lograr un sueño. Cada vez quiero criticar menos y hacer más. Nada más trabajar. Costa Rica es un conjunto de esfuerzos que forman una visión de una cultura propia que es el tico. Entonces ahí entra el esfuerzo y eso es lo que estamos intentando hacer, y ya está.

¿Cómo han sentido el apoyo tico hasta el momento?

Javier: Hubo gente que en un momento se sentió identificada con lo que estábamos haciendo nosotros y otras bandas, y eso generó una identidad cultural. A nosotros nos encanta contar, cuando viajamos, que en Costa Rica vos podés cantar en un parque, te comprás un vino en licorera por dos rojos y lo único que querés es ir a bailar y olvidarte de lo que pasó en el día. Eso es mágico; hay una identidad. Eso lo aprecio un montón. Hubo gente que se conectó en un mismo momento y sin ellos no habría sucedido nada; esa es la realidad.

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¿Cuál es el reto para las bandas emergentes?

Nacho: Consejo: no se crean genios tan rápido. Salirse de la zona de confort. Pudimos haber hecho miles de “Positivities”, pero no hubiéramos hecho nada. Reinventarse sin parar.

Javier: Encontrar una voz propia. Matate haciendo canciones a ver si en alguna encontrás una voz propia. Hay talento; hace falta ser más críticos. Yo llegué al borde de la desesperación con este disco y fue donde surgió la mejor magia.

Iva Alvarado — Un espirítu viajero. Estudió publicidad y producción de radio. Es adicta a la cafeína, ama Costa Rica y a la música en general. En su tiempo libre se le encuentra caminando, tomando fotos, en chivos, leyendo, pintando caritas o en el cine.   
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