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Favela Rocinha: una familia abandonada por su gobierno

A inicios de este año tuve la oportunidad de conocer Brasil.

Desde que entré en la adolescencia me enamoré de su cultura y fui intentando atrapar para llevar conmigo todo lo que estuviera vinculado con este hermoso y exótico país suramericano. Después de dos años y medio logré aprender su idioma, manteniendo vivo el sueño de algún día visitar sus playas y empaparme con su calidez amazónica.

Luego de seis meses de madrugadas y ahorros quincenales en un call center, pude emprender mi viaje a tan glorioso país. Conforme me iba acercando cada vez más a mi destino, empezaron a aparecer poco a poco recuerdos de noticieros, en los cuales se mencionaba la terrible pobreza, criminalidad y el narcotráfico que era parte de la rutina diaria en las favelas brasileñas.

Así fue que un día de esos cayó en mis manos un volante, el cual me invitaba a realizar el Tour da favela para conocer Rocinha, la favela más grande de Brasil y me fue inevitable querer ver con mis propios ojos la realidad en la que viven esas personas. Todo con el fin de contar con una pincelada certera lo que estaba sucediendo en ese país.

Favela Rocinha 7

Con mucho temor alimentado por los medios, logré esconder unos cuantos reais en mi bolsillo y acompañada por mi hermano mayor, un grupo de turistas de diferentes partes del mundo y una guía local, dimos inicio a nuestro tour.

Calles angostas, olor a basura, excremento de perro y aguas de origen desconocido nos recibieron. A nuestras espaldas a cidade de Copacabana con sus enormes edificios iba desapareciendo lentamente como un gigante escurridizo. Poco a poco fuimos adentrándonos en la favela, progresivamente el miedo comenzó a desvanecerse, gracias a la tibieza que encontramos en la sonrisa amable y los saludos de los lugareños.

Gradas y más gradas, subidas y bajadas hasta que de repente llegamos al corazón de Rocinha. Fue entonces que surgió en mi una sobrecarga de emociones; entre ellas pude distinguir una que venia abriéndose paso desde muy adentro y me abrió el pecho como una lanza: alegría.

Estando a miles de kilómetros de Costa Rica me sentí como en casa, rodeada de una gran familia, con tíos, primos, hermanos, papás y abuelos. Todos dándonos la bienvenida a un grupo de turistas y fue así como repente las cosas dejaron de ser lo que parecían. Aquella imagen de Zé Pequeno en Cidade de Deus o del filme Tropa de Elite, pasó a ser un mero espejismo ante todo aquello que estábamos observando con nuestros propios ojos y ya no a través del lente ajeno y sesgado de algún medio de comunicación.

La guía que nos acompañó a lo largo del recorrido mencionó una serie de datos verdaderamente alarmantes sobre esta comunidad: los hombres que viven en esa zona (ubicada al sur de Río de Janeiro) en su mayoría trabajan como choferes de bus o vendiendo bebidas a la orilla de las playas como Ipanema, Leblon y Copacabana. Las mujeres son las que hacen limpieza en los hostales en los que probablemente todos nos estábamos hospedando y a diferencia de lo que creíamos, solamente el 1% de las personas que viven en la favela Rocinha están involucradas con el narcotráfico. El resto de ellas trabajan arduamente para sobrevivir. Sí, “sobrevivir”, porque tristemente, aunque den su máximo esfuerzo, los habitantes de esas tierras donadas o mejor dicho abandonadas por el gobierno brasileño, nunca van a recibir más que un salario mínimo. Con ese dinero apenas les alcanza para cubrir los gastos básicos de sus familias; sólo en sueños podrían pagar por un alquiler de una casa en una zona que no sea de la favela.

Favela Rocinha 1

¡Ah! pero dichosos, el gobierno les tiende su mano amiga para pagar los servicios de electricidad y agua, ofreciendo una solución a todos sus problemas.

Por si fuera poco, estas personas que viven en condiciones de tal pobreza son además marginados por la clase alta. Viven segregados, ubicados lejos de aquellos ostentosos edificios de veinte pisos para arriba y sus apartamentos con vista al mar. Solo basta con decir que construyeron una carretera que atraviesa una montaña de lado a lado para que los automóviles no tengan que pasar por ahí.

Un problema que alimenta este círculo vicioso es que el sistema educativo tampoco facilita el acceso a una mejor calidad de vida para las futuras generaciones de niños y jóvenes habitantes de Rocinha. Las mejores escuelas son instituciones privadas, lo cual les da un mayor nivel académico a los estudiantes que pertenecen a familias adineradas de clase alta. Sumado a esto, las mejores universidades son las estatales, sin embargo al no contar con buenas bases académicas, la posibilidad de ingresar se vuelve casi imposible para los jóvenes que viven en esta favela.

Favela Rocinha Ponte

Bajo el sol de mediodía finalizaba nuestro recorrido; poco a poco fuimos dejando atrás el ruido de las motos (único medio de transporte en ese sector), los recovecos y las callecitas empinadas de Rocinha, aquella comunidad colorida y llena de calor humano. Logramos llegar al puente peatonal construido por el legendario arquitecto Oscar Niemeyer, ubicado en una de las entradas de ingreso a esta zona. Mirando hacia nuestra derecha volvieron a dibujarse en el horizonte los espejismos de las lujosas torres de apartamentos. Sus paredes sirven como refugio y venda para la privilegiada clase alta de Río de Janeiro que desea continuar viviendo tranquila y alejada de toda preocupación económica y toda abrumadora realidad social.

Marianna Araya — Periodista. Estudiante de locución. Conduce Lado B, el programa de 89decibeles por Radio Hit. Amante del tabaco, la cafeína, la lluvia y el blues. Adicta a Osho. En noches de luna llena le rinde culto a Trent Reznor.
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3 comentarios

Que chiva esta esto! buenisimo el tour, siempre me ha llamado mucho la atención las favelas de río.

aveces uno se queja de la situación que vive en CR y eso no es nada comparadado con algunas favelas donde se nace olvidado por el gobierno y con el unico objetivo de ver como hace para sobrevivir.

Pero en la mayoría ya existe un tipo de "policia de proximidad" que no esta fuertemente armada, que ha ayudado bastante a reducir la delincuencia.

 

 

Imagen de n00b4ever
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Empezó: 21 Nov 2009
Karma: 57

Me gustó el texto.

Pero tengo dos preguntas:

1. Rocinha fue "pacificada" (ocupada, básicamente) hace varios meses por las tropas de elite con la intención de sacar a los narcotraficantes y demás elementos criminales de ahí. No sé si tuvieron la oportunidad de hablar con la gente o si el guía les dijo algo, ¿pero cuál es la opinión general de la gente de Rocinha sobre estas acciones de pacificación? He leído opiniones contradictorias sobre eso, algunas hablan hasta de violaciones de derechos humanos o represión de actividades como los bailes funk.

2. ¿Estos tours son manejados por gente de las favelas? Digo, si bien en principio no veo nada de malo con que los turistas visiten favelas (aún con el riesgo de caer en un fenómeno estilo favela chic, también sirve para romper con estereotipos como bien dice el texto) sí sería algo más problemático si los tours fueran controlados por gente que vive fuera de las favelas,  

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Desconectado
Empezó: 21 Jun 2008
Karma: 3839

Muy interesante lectura. Parto a Brasil en poco más de mes y medio y aunque aún no sé si pasar por Rio, conocer el país "real", no el de los turistas, es algo que siempre me propongo a donde vaya. De llegar ahí, sí haría un tour parecido a éste. Es casi una constante que en medio de la adversidad y la pobreza encuentras gente con valores y vidas más valiosas que en medio de los grandes lujos.

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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 1970