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Fotocrónica I: Revelando el Bonuska Fest 2016

Primera parte de un recuento fotográfico del concierto que reunió a bandas de Occidente y la capital.

Contexto

Bonuska ha sido un proyecto multifuncional desde un inicio, con matices diferentes de lo que conocemos y percibimos como "comunicación". A pesar de que no somos un medio como tal, contamos con las armas pragmáticas, académicas e intelectuales para marcar nuestra propia línea de como crear contenido. Esto nos llevó a imponernos un nuevo reto: hacer un festival.

El Bonuska Fest 2016 fue más un experimento que cualquier otra cosa. Este festival fue el resultado de una serie de antecedentes artísticos que se han generado desde la zona del Occidente del país durante los últimos años, la cosecha; fue una nueva generación con metas más claras.

A partir de esto, un equipo de dos se convirtió en un equipo de muchos. Por primera vez dirijamos lo que un amigo muy querido llamaría La Máquina de Pensar, un grupo de trabajo integral conformado por fotógrafos, diseñadores, músicos, staff de logística, sonidistas, productores artísticos y audiovisuales; todos trabajando con un mismo enfoque, ayudar económicamente a la Asociación Costarricense de Fibrosis Quística (ACOFIQUI), y recordar al gremio artístico nacional que la cultura se puede expandir a más.

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Bonuska Fest

Decidir el line up del festival fue probablemente una de las partes más complicadas de todo el proceso, sin embargo fue aún más difícil determinar quién se iba a encargar de abrir.

Con fecha del 20 de agosto del 2016, Arío Rojas acompañado de la banda Tibet fue el que se encargó de romper el hielo e inyectar la primera capa de energía. Arío, (ex guitarrista de la banda Glaciares), presentó su nuevo proyecto como solista en el Festival, el cual fue parte de una pequeña seguidilla de chivos en su visita por Costa Rica, esto debido a que actualmente vive en Los Ángeles.

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Dicen que todos los buenos festivales tienen la peculiaridad de poder enfrentarse a cualquier obstáculo. El de nosotros fue la lluvia, al menos durante la tarde, sin embargo a la hora que dictaba el cronograma Arío dio inicio sin y su música fue la vía para aligerar el agua.

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Una dosis de funk proveniente de San Ramón fue la segunda cucharada que le dimos al público. Debido a que el festival se realizó en Naranjo, parte del objetivo era contar con bandas importantes de Occidente y del GAM, por esta razón dejar a Fonk Norris por fuera no era opción.

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En la orden del día siguió Libélula Pequeña. Una banda con integrantes de Sarchí y San Ramón que contabiliza ya varios años en escena y caracterizada por su fuerza de independencia para trabajar. Libélula es actualmente lo que conocimos hace algunos años como Danta Director, solo que con una energía mucho más renovada, un carácter más maduro y una consistencia más firme.

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El primer bloque lo cerró Jug Bundish. Una banda de la capital con un color muy interesante. Tienen amplias influencias de progresivo, pero con un tecnicismo no tedioso si no más bien, muy aprovechado.

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Ellos se encargaron de cerrar un primer bloque ascendente de inicio a fin, el cual pasó por pop, fonk, rock blues alternativo y progre/fusión.

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