Una dualidad contada a dos voces.
Polo Sur: talento doméstico por Alessandro Solís
Cuando de conciertos producidos por Destiny Recordings se trate, lo acostumbrado es que el evento se divide en dos partes, que casi nunca gozan de las mismas condiciones. La productora pareciera tener como norma el meter a varios actos nacionales antes de los internacionales de turno. Y, más allá de que nos agrade o no la idea de ver a tantas bandas antes del plato principal, es de aplaudir la perseverancia que Destiny tiene al seguir haciéndolo, dándole siempre oportunidad a artistas que lo agradecen y aprovechan al máximo.
Sin embargo, tal parece que el esfuerzo no es suficiente. Lo que termina sucediendo siempre es que, en las primeras horas del concierto, durante el espacio reservado a bandas nacionales, el recinto no llega ni a un 20% de su capacidad total de la jornada. La mayoría del público aprovecha para emborracharse y/o charlar afuera hasta que toquen los internacionales. Así las agrupaciones costarricenses no logran disfrutar del potencial público del evento, para el cual —casi todas— se preparan arduamente.
No importa. Dicen que una buena banda hace un buen concierto frente a 10 o 1000 personas. Lo que importa es pasárselo bien e involucrar a los que quieran. Después de todo, nadie obliga a nadie a ver a actos que no quiere ver. Tal vez en próximos conciertos con más de dos grupos internacionales se podría intentar entremezclar a locales e internacionales, por si muchos de los que deciden entrar tarde no saben que pueden estar perdiéndose de buena música por pura güebonada.
Respirando un Nuevo Día.
Mejor pasemos a la cumbia y dejamos los tragos amargos en el pasado. Sorprendentemente, el Hope Fest 2011 empezó puntual, por lo que la redacción de 89dB —confiada en el histórico atraso en conciertos de esta índole— llegó apenas iniciaba el set de The Movement in Codes, incapaz de observar a la banda de hardcore cristiano Respirando un Nuevo Día. (Personalmente, la disculpa es pública, pues, como consecuencia de lo que expliqué arriba, no me agrada dejar por fuera a ninguna banda en las reseñas.)
Al ser las 3:25 p.m., Marcos Monnerat y sus compañeros de TMiC ya le habían dado rienda a su show, en el cual se enfocaron principalmente en temas de su nuevo disco, The Art of Falling Down (2011). "Ricochet", "Shadowboxing" y "Firefly Telepathy" fueron algunos de los temas que interpretaron del reciente elepé. La banda cada día suena más amarrada, aunque cuatro años atrás pensáramos que era imposible que lograran una mayor cohesión como músicos en vivo. Hablando de viejos tiempos, también recordaron de su cancionero pasado las canciones "The End [Kamikaze]" y "A Backwards Love Song", con la que cerraron su presentación en medio del respetuoso aplauso de un escaso público.
Luego del rock alternativo más fino del país, volvió el hardcore al escenario. Inersia sonó fuerte y tallado por varios factores. Uno de ellos, la salida a la calle de su nuevo disco, Colapso, el cual orgullosos empezaron a vender en el festival. Segundo, los apoyaba Rodrigo Chaverri esa tarde, quien es conocido por ser el baterista de Keep the Gap y Sight of Emptiness, y, dentro de su gremio, el más versátil del país. Le ayudó esa tarde a Inersia pues Roy Díaz, baterista oficial, estaba de luna de miel.
Inersia.
Tocando de manera súper sólida, Inersia calentó muchísimo al público durante las seis canciones que descontó su presentación, entre ellas "Colapso", "La Peor Plaga" y "Oponentes". Esteban Cañas, cantante de la banda, no pierde ni un segundo y, en cuanto pisa escenario y funciona su micrófono, hace todo lo posible por que todas las personas al frente se involucren con su música. No hay duda de que, a pesar de los años, Inersia sigue siendo una banda muy querida dentro de la escena, y son sus conciertos los que demuestran porqué.
A las 4:13, los cinco miembros de Confrontación, banda de hardcore volcada a la ideología straight edge, iniciaron su recital, que no paró de ofrecer música pésada y rápida por 20 minutos. Escogieron "Reality Check" como canción introductoria y desde ahí su energía fue transmitida a un público que cada minuto sumaba más cabezas frente al escenario. Les acompañó durante un tema Guido Fernández de Días de Agonía, y al rato empezó a tocar Bufonic, que, de las bandas nacionales, gozó del mayor público y aceptación.
La banda herediana apeló a los viejos tiempos empezando su repertorio con "Al Despertar", tema de Nada es Diferente, banda punk vieja escuela de la cual se desprendió buena porción de la alineación actual de Bufonic. Luego pasaron de inmediato a "El Eco", la primera canción de su segundo y más reciente álbum, Salvador Bufonic (2010), del cual también tocaron "Incómodo", "Tiempo en Contra" y "El Dueño de las Piezas". Del repertorio de su material más viejo, conquistaron a los fanáticos interpretando dos grandes clásicos, "Alarma" e "Incompatible", la cual dicen odiar a muerte.
Bufonic.Así culminó la primera parte del Hope Fest 2011, sin mucho contratiempo. Durante estas y las demás horas del chivo, fue notable que el sonido perjudicaba la buena recepción de la música, algo que no sabemos si fue problema del diseño del lugar y cuán adecuado sea para música de ese tipo, o por la maña de ciertos sonidistas de poner el sonido al tope. Probablemente se trató de una mezcla de ambas, aunque eso no impidió que la gente disfrutara al máximo del festival.
Polo Norte: talento importado por Patán
En pleno fin del ocaso dominical, y al borde de la presentación de los actos nacionales, teloneados por Bufonic, los Synco Destroyo se afilaban detrás de vestidores para brindar su supuesta segunda presentación en Costa Rica este fin de semana. Dígase supuesta, porque los Synco estaban agendados para tocar originalmente en el house show del viernes pasado en Santo Domingo de Heredia, sin embargo, por problemas con faltantes en el equipo de sonido, el show solo dio alcance para que tocara Such Gold.
Si solo el hecho de encaramarse a un escenario es asunto serio, hacerlo sobre un público que desconocen y el cual también los desconoce lo es aún más. Empero, a los Synco les fue bien. No encantaron, pero tampoco disgustaron. Quizá el adjetivo que los podría describir es el de reiterativos, ya que a mi parecer tocaron una sola canción de 40 minutos, separada por cortos de 20 o 30 segundos que eran aprovechados por la banda para animar al público, mandar saludos o bien alistar la continuación de la canción.
Synco Destroyo.
A los muchachos de Florida les quedó como anillo al dedo la invitación; Strung Out es para varios de ellos su banda favorita. ¿Hace falta decirlo? Las composiciones de Synco Destroyo reflejaron ayer la gran influencia californiana en su estilo. Personalmente sentía que estaba frente a un híbrido forastero entre Strung Out y dígase cualquier otra banda de rap-alternative-metal de principios de los 2000; el vocalista me recordaba en ocasiones a Shifty de Crazy Town y más aun cuando intercalaba sus beats en medio del pesado punk rock de su grupo. A decir verdad, eso estuvo agradable, pues los hizo un poco más interesantes. En ocasiones el público movía la cabeza, en otras ocasiones se escuchaba uno que otro grito en la tribuna, pero lo que sí nunca hizo falta durante su presentación fueron los aplausos, que si bien no fueron emitidos tanto por el éxtasis del show, convalidaron deferencia. Synco se retiró de tarima bajo una calurosa ovación del público, que se fue acercando hacia la barricada para ver la cuarta y última presentación de Such Gold en el país. Mientras tanto en las afueras del recinto, se escuchaban las últimas latas de águilas apisonadas; había llegado la hora de entrar para muchos. Eran casi las siete de la noche y ya Pepper se encontraba a un 90% de la capacidad vendida. En el costado izquierdo de afuera hacia adentro, muchos aun se encontraban comprando camisas y tiliches colgados por los grupos internacionales, con el fin de sacar unos cinquillos más para costearse el viaje (máxime cuando algunos vinieron por puro amor a la camiseta). Como de costumbre, los productos se vendieron bajo precio local gringo, los cuales se equiparan a ofertas de tipo "2x1" si fueran traídos por medio de algún courier desde allá. En el costado derecho, se podía conseguir mercadería de Respirando un Nuevo Día, Bufonic e Inersia, mientras más hacia al fondo se colaba el mini bar para chupar a un precio razonable.
Such Gold.
De nuevo por el lado de la tarima, Such Gold entonaba los últimos detalles para su nuevo toquín, el cual sería el primero para muchos, el segundo para otros y el tercero para los más enfiebrados con los de Rochester, NY. Siguiendo los pasos de la apreciada presentación del viernes anterior, Such Gold volvió a romper esquemas en el escenario. Lucieron y brillaron como cualquier acto veterano antes presentado en ese lugar. En esta ocasión la voz de Ben Kotin pudo ser apreciada como tuvo que ser siempre. Desde que subieron a escena no pararon de movilizar a todo el público que llegó hasta su alrededor a corear cada uno de los temas insertos en la hoja de papel que estuvieron llenando el sábado en Chavo’s Burritos Grill de San Pedro, mientras se montaba la presentación. Such Gold abrió el set con el nuevo clásico "Sycamore" y cerró con el viejo clásico "Four Superbowls, No Rings", tema que terminó de desmadrar a la afición. En medio de las favoritas interpretaron "You Always Know What's Best", "What's Left of You" (tema que pertenece a su último split con Into It. Over It.), "Minstrels", "Pedestals", "The Greatest Comeback of All Time" (un tema nuevo que vendrá incluído en un split con A Loss for Words), "The Brass Tax", "So Close" (la cual con su coro final se convirtió en una de las más coreadas de la noche) y "Gut Rot", misma en la que fue partícipe Ricardo Arias (The Story Tree, ex-Last to Be Killed) el pasado miércoles y sábado. Quizá el punto alto del concierto fue ver a su vocalista Ben Kotin por lo alto de la multitud cantando uno de sus temas cuando ya el micrófono ni le alcanzaba. Era imposible no notar la cara de felicidad que el mae tenía en ese momento (al rato y también por los regalos frescos y naturales de algunos de sus fans). Por lo general, la mayoría de bandas camuflan en su papel un par de canciones más para el final, al justo tiempo después de gimoteada, sin embargo, a mi parecer la propia sencillez de los neoyorquinos tomó por sorpresa los vítores del público que quería más, especialmente "Stand Tall" según los ecos, pero en tiempos recientes el grupo ha desistido en tocarla ya que su nuevo guitarro Skylar Sarkis no se la sabe del todo. Así las cosas, la banda post-cerró oportunamente con el tema "You Vandal", original de Saves the Day, en la cual se hace referencia a Costa Rica. Aplausos, gritos, saludos y demás despidieron a la joven agrupación, que curiosamente estaba más emocionada por ver a Bane que por su propio show (¡imagínense!).
Bane.
Momentos antes de que arrancara el show con los ídolos de Boston, la Fundación Acción Joven aprovechó la tarima unos momentos para mencionar la causa que cobijaba al evento del domingo. Mientras tanto, en la parte trasera del escenario, filosas navajas se atravesaban en la piel de tres animosos jóvenes que se mandaron al espectáculo de suspensión corporal durante el toquín de Bane. Según la santa Wikipedia, "body suspensión" se refiere al acto de "suspender el cuerpo humano en el aire utilizando ganchos llamados piercings, los cuales atraviesan la piel y, a través de poleas, levantan al individuo, permaneciendo este determinado tiempo suspendido o realizando diversos actos de esta forma". Con esta descripción se podrán imaginar a 2 hombres y a una tipa rodando por el escenario como si fuera alguna clase de culto, el cual en este caso, no es más que un tipo de arte corporal muy bien logrado en un concierto de hardcore. El evento se apoderó del sector derecho del escenario mientras los Bane le prendían fuego con toda su potencia. La presentación de Aaron Bedard y compañía fue sencilla, pero, sin dejar espacio a incógnitas, fue la mejor de la noche.
Sí señores, la mejor, la más fuerte dosis de punk pesado y compacto que se haya visto jamás en Costa Rica, evocándole de tubo a realidad a aquellos seguidores del género las presentaciones de sus influencias ochenteras en las desequilibradas tarimas de Washington, NYC y Boston. Puede que aun existan fuertes escenas internacionales mejores que la nuestra, sin embargo, estoy seguro que más de algún déjà vu tuvo que haber corrido por la jupa de los intérpretes de "Count Me Out" mientras tocaban sobre un público agitado que perdía la cabeza con cada una de sus canciones. Una tras otra, 2 minutos tras 3 minutos, parecía que Club Pepper iba a colapsar. Por medio de temas como "Superhero", "My Therapy", "Ali vs. Frazier", "Can We Start Again", "Some Came Running" y "Speechless", la banda enajenó de esta tierra a la multitud, de la cual gran parte se situó en el medio para formar un extenso e intenso mosh pit que se acompañó hasta el final de la presentación.
Bane.Lo que noté del espectáculo de Bane, con respecto al de otras bandas de hardcore que han venido con anterioridad, fue la diversidad de su público. Si bien es cierto que los más punkrockeros y melodicones se situaban al fondo de Pepper mientras aguardaban por Strung Out, había también una cantidad de ellos encima de Bane, coreando todas sus canciones, aunque algunos no las supieran (secretos de la adrenalina). El único eclipse del tiempo de Bane en tarima fue cuando tuvo que paralizarse su presentación mientras se asistía solidariamente a un joven quien sufrió un ataque epiléptico. La función estuvo en hold por unos cinco minutos, hasta que uno de los de Bane tomó la guitarra para interpretar acústicamente el clásico "Every Rose Has Its Thorn" de los roqueros glam de Posion. Bane cerró la inolvidable actuación con el tema "Swan Song" alrededor de las 9:00 p.m.
Minutos más tarde, cambio de género, leve cambio de público, pero la secreción todavía al tope. Era la tercera vez que llegaba Strung Out hasta el entarimado nacional. Como bien lo habíamos dicho anteriormente por este medio, no hay tercera mala y menos de parte de Strung Out, quienes no dejaron ni la sombra en el escenario. Si bien es cierto, el primer show en Costa Rica nunca será superado jamás ni por ellos mismos, la actuación del domingo estuvo a un calibre bastante cercano a la de aquella noche que habían ofrecido los californianos en febrero del 2006 en el Planet Mall. Jason Cruz y amigos pudieron no ser los músicos más amigables del festival, mas, ¿a quién chucha le importa esto cuando lo que tienen que hacer lo hacen de la forma en la que lo hicieron? Bien por ellos, porque con certeza ayer no fue su última vez en el país.
Strung Out.
La banda inició el festín con el explosivo "Too Close to See", con el cual volvieron a levantar el polvo de Pepper (¿aunque la mona se vista de seda, mona se queda?). Al tema lo secundaron oficialmente "Firecraker", "Mind of My Own", "Ghetto Heater", "Velvet Alley", "The Kids", "Harms Way", "Deville" (el clásico del An American Paradox [2002]), "Cementery" y "Swan Dive". Eran las 10 de la noche del domingo, y aunque gran parte de la asistencia debía cobrar deudas de salud física al día siguiente, la vara no asustó, ya que las gargantas atronaron el lugar con el primer track de su último disco, el tema "Black Crosses".
La juerga y las patadas continuaron justo después con "Solitarie", "Blueprint of the Fall", "Dead Spaces" y el clasicazo "Matchbook", entonado como si hubiese sido la primera vez que lo escuchaban; bueno, esa necedad nos sigue trayendo grandes bandas todos los años. Posterior a ellos, Strung Out le adicionó más pólvora a los cañones con la versión acústica de "Vanity", seguida por "Scarlet" y "Bark at the Moon", cover en honor al viejillo favorito de MTV, Ozzy Osbourne. El punto más alto del setlist pudo haber sido quizá el extracto del tema de Pantera ("Walk"), que, aunque se encontraban ante un público distinto al de los rednecks, logró explotar de igual forma el lugar. La tirada del último tema fue insuficiente para el público, que seguía pidiendo más, aun cuando le "regalaron" tres temas adicionales. (¡Que buena gente!) La camisa negra de Cruz empapada de sudor era el vivo ejemplo del bochorno que se expeló en medio de tanto empuje, puntapié, rebote y audillos de la multitud. Una, dos, tres veces. Sí, sí... no importa. Que vengan cuántas veces quieran y que vayan los que deseen ir, y que armen el desmadre que siempre suelen armar. Bandas como Strung Out, Bane y Such Gold al parecer siempre serán más que bienvenidas en nuestras tierras. Bien logrado.

Fotografías de Kenneth Rivera. Chequee el álbum en nuestro Facebook.



)...
). En lo personal, el domingo maticé mil veces más Bufonic que ellos. Cada día suenan mejor. 


. Suena algo ilógico, pero es que realmente desde días atrás estaban contando las horas para verlos en vivo de nuevo
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