¿Alguna vez disfrutó de un concierto al cual jamás imaginó asistir? ¿Alguna vez se ha dejado seducir por sonidos ajenos a los que escucha habitualmente? ¿Alguna vez se ha usted enamorado de una banda que siempre ignoró? Resulta sorprendente como un grupo que en ningún momento llamó su atención, con dos presentaciones en vivo logre hacerlo cambiar de parecer, a usted que se proclamaba escéptico e inclusive poco identificado con su música.
Y no es para menos; muchos de los que han tenido la oportunidad de presenciar conciertos de Patiño Quintana concordarán en que no son espectáculos cualquiera. El hecho de contar con ocho integrantes ya los distingue de la fórmula usual bajo-batería-guitarra-vocalista, pero es aun más sorprendente reparar en la gran variedad de sonidos y géneros que el grupo interpreta, tema que destacaremos más adelante.
Esa tarde-noche del sábado 4 de setiembre reunió a los Patiño y a sus fans para la presentación el EP La Dulce Vida, el cual incluye 6 temas con un sonido un poco más uniforme que el de su predecesor Camino de Aire y representa un esfuerzo conjunto entre la banda y el Programa 2+2 de la Universidad para la Cooperación Internacional. El disco corto fue producido por Daniel Patiño, cantante y líder, y coproducido por Patiño Quintana y Ale Fdz, quien fue el encargado de la grabación y la mezcla.
Como parte de una estrategia promocional, a aquellos que compraron la entrada para la presentación del material, se les concedió el privilegio de descargarlo gratuitamente del sitio oficial del grupo, también estrenado durante el concierto.
La asistencia se percibía tibia cuando el reloj marcaba ya las 4 de la tarde, momento en que los asientos del anfiteatro del CENAC aún no se mostraban colmados y apenas los primeros fiebres del grupo se alineaban lo más cerca posible de la tarima, protegiéndose de la lluvia con ponchos (sí, repartidos gratuitamente a los asistentes); una medida que antelaba el buen trato que recibiría el público durante su estadía.
Colegiales, adultos jóvenes e incluso padres de familia desfilaban hacia el interior del lugar con camisas de la banda y algunos otros con una de las 100 copias limitadas del EP que se vendían en el recinto.
Los teloneros, Foffo Goddy.La presentación de los teloneros —Foffo Goddy— inició alrededor de las 5:00 p.m. Este dúo conformado por Daniel Bissinger (voz, guitarra, bajo) y Arturo Pardo (voz, guitarra, banjo y charango) interpreta un folk acústico con aires de antaño, al mejor estilo de grandes como Crosby & Nash. Su participación, cálidamente acogida, incluyó un repertorio de piezas originales, entre las que destacaron "Parents and Son" y "Between the World and Me" —en las que Arturo mostró su habilidad con el charango— y "Endings", tema que el público, incluso, acompañó silbando.
Al finalizar, se despidieron de la audiencia y partieron, dejando el escenario vacío por varios minutos. El encontrarse a oscuras solo aumentaba las ansias entre los espectadores hasta que ¡sorpresa!, los primeros golpes en la batería de Andrés Patiño se escucharon y con estos, la entrada del conjunto, que se preparaba para iniciar con uno de sus temas más reconocidos, "Blanca y Pura", momento para el cual Gastón Guevara se incorporó con su violín para interpretar una bella melodía. Gastón funge también como saxofonista en el grupo y comparte los coros con Mariana Espinoza y Amanda Velásquez.
El equipo de luces, las proyecciones en tres distintas pantallas y los pocos de neblina que se incluyeron como parte del show generaban una puesta en escena bastante agradable, aparte de la fuerte presencia de los músicos, quienes se conectaron desde el inicio del espectáculo con un público deseoso de acompañarlos con palmas y coros.
Mariana Espinoza y Amanda Velásquez en coros.La banda se retiró por unos instantes para cambiar su vestimenta y adoptar, así, la imagen promocionada en los afiches alusivos al concierto. Posteriormente, regresaría para interpretar el EP en toda su extensión. El retorno al escenario, precedido por Daniel Patiño, dio inicio con el tema "Solo el Tiempo Sabrá", una joyita de menos de un minuto de duración, pero cargada de mucho sentimiento. Una vez que todos los integrantes regresaron a la tarima, el grupo interpretó "No es tan Fácil", seguida de "Mar y Cielo". Al finalizar la presentación, la banda se retiró una vez más y Daniel aprovechó para dar algunos agradecimientos a colaboradores y allegados.
Sorpresivamente y luego de un nuevo cambio de atuendos, la velada continuó con un repertorio notable, pasando por temas movidos como "Tentación de 12 Horas", "Explosiva" y la más suave, "Camino de Aire", que con sus tintes de jazz permitió que los músicos Iosef Kaver (bajo) y Sebastián Loaiza (teclados) complementaran a la perfección los arreglos. No es tarea fácil ser parte de la "base" donde otros músicos deben construir su trabajo, pero ellos lograron hacer el suyo con maestría y sobresalir en muchos momentos.
Una pequeña crítica que puede realizarse a este punto va relacionada con la idea de presentar las canciones. Quizá la banda tenga una amplia cantidad de seguidores familiarizados con el repertorio, pero se debe tomar en cuenta que cada concierto es el primero de alguno de los espectadores e introduciendo los temas, se podría facilitar una referencia futura de la música del grupo.
Cerca de las 7 de la noche, bajaron las luces, señal inequívoca de que el epílogo se aproximaba. El guitarrista Esteban Ureña comenzó a solear un poco en la escala que le señalaban los teclados y así se mantuvo hasta que las notas de la guitarra de Daniel introdujeron la "última" canción de la noche, "Algún Día", primer sencillo del grupo y, fácilmente, el más coreado de la velada.
Acompañados del saxofonista Fofo Madrigal —quien participa del proyecto Luisga y los Ajenos y también ha tocado con Funk San José—, Patiño cerraba, a paso lento, su presentación. Madrigal deleitó a la audiencia con un solo ejecutado en una pequeña pasarela ubicada frente a la tarima; sin ningún temor, alzó su rostro y su instrumento ante la lluvia que aún caía, momento para el recuerdo, lleno de aplausos y vítores de parte de los asistentes.
Tras una salida más, el grupo complació al público con un par de piezas, parte del acostumbrado —y casi siempre obligatorio— encore.
En dos platos: el concierto fue un espectáculo de la mejor calidad, con un gran despliegue de talento y amor por lo que se hace. Le invito, si aún no lo ha hecho, a presenciar en vivo a esta banda que, con shows de esta talla, se coloca como una de las más importantes de la escena en la actualidad. No saldrá decepcionado.
PQ disfrutando su momento en tarima. En primer plano, Iosef Kaver.Agradecimiento especial por las fotografías a Roberto D'Ambrossio. Pueden enterarse de los próximos conciertos de Patiño por medio de su página en Facebook. Lo mismo para los muchachos de Foffo Goddy.













