Dicen que el amor es una forma de volar...
Hablar de Cocofunka puede ser una tarea tan fácil como difícil. Sus presentaciones en vivo son de las más apreciadas por el público debido al derroche de energía que estas tienen, misma que puede ser sentida tanto por esos que les siguen desde hace tiempo como por aquellos que disfrutan del espectáculo por primera vez. Ahora bien, si la intensidad es la principal característica de Cocofunka, la variedad sería la siguiente. Está claro que los repertorios de sus conciertos cuentan con canciones recurrentes pero ningún chivo es igual al anterior, lo que, naturalmente, implica un valor agregado en cada show.
La dificultad en explicar qué es lo que sucede cuando un grupo como este se encuentra en escena, radica en que lo que transmite el arte (en este caso la música) es siempre algo diferente para cada persona y tratar de plasmar esta clase de sentimiento en el papel puede volverse complicado si no se eligen las palabras precisas. Eso quisiera eludir.
Aun así, el deber llama. Debemos iniciar anotando que la noche del sábado 2 de octubre, en el marco del lanzamiento de su primer álbum (Elevarse), Cocofunka demostró una vez más a su público porqué son una de las agrupaciones más respetadas de nuestra escena y porqué su música puede llegar a amantes del rock, de reggae, de funk, del blues: tienen todo eso y más.
A las ocho de la noche ya se auguraba la buena asistencia que tendría el evento; ¡indicios de fila a esa hora! No resulta una fotografía común. La curiosidad del respetable, hay que decirlo, era doble: muchas personas aprovecharon para conocer el nuevo Bar Nena Live, ubicado en San Pedro de Montes de Oca y cuyas tablas estrenaban rock n roll por vez primera.
El escenario denotaba simpleza; algunas luces y una avioneta elaborada con cartón fueron toda la compañía de los seis músicos durante su espectáculo. Sin necesidad de un acto de apertura, la música ambiente y la iluminación fueron bajando poco a poco hasta dejarnos casi en penumbras.
En los teclados, Gustavo Gutiérrez.El reloj marcaba las 10:23 p.m. cuando Gustavo Gutiérrez ingresó para tomar su puesto en los teclados. Empezó a producir los primeros sonidos de la velada, y, en medio de estos, el resto del grupo se fue integrando al espectáculo que abrió con una de las favoritas de sus seguidores: "Baila Madre Tierra".
La energía en el lugar crecía conforme la canción avanzaba; se podían escuchar los primeros coros de parte de los asistentes que emocionados gritaban y silbaban, mientras la banda continuaba con "Optimystical Feeling".
"En el fuego se enciende el entendimiento..." dijo el cantante de la agrupación (Javier Arce) a su público, mientras lanzaba y repartía a los asistentes algunas varillas de incienso. Varias de estas fueron colocadas por los fanáticos en botellas de cerveza, de modo que la esencia llegara tanto a ellos como a los músicos, gesto agradecido desde el escenario. El olor a incienso y la batería de Jaime Nowalski daban paso a otro de sus temas más reconocidos: "Déjame Fluir", de su primer EP.
Arce aprovechaba los espacios entre canciones para hablar al público y transmitir sus emociones.De esta misma producción se desprendieron "In The City" –de la más coreadas en toda la noche– y "Funky Floyd", que contó con un exquisito solo de guitarra de Nacho Páez. Al finalizar esta pieza, se dio la bienvenida al primer invitado de la noche, Roberto Angulo, una de los miembros del ensamble Los de Allá, proyecto alterno de Javier Arce. Angulo los acompañó con una guitarra electroacústica en "Percepción", tema que mezcla elementos del funk y el flamenco.
El repertorio continuó con "María del Carmen" y "Positivity", viejas conocidas de sus más cercanos fans, para llegar el momento en que Arce presentaría a otro invitado, Autómata, coproductor del disco quien los acompañaría en "Calle III". "Porque el blues nos salvó a todos" recitó Arce, mientras el dobro de Autómata empezaba a tirar sus primeras notas.
Autómata en el escenario con Cocofunka.La banda aprovechó para interpretar también "Hombre de Guerra", pieza que forma parte del programa Una Nación por la Paz y que puede ser descargada del sitio del mismo. Pasaron por "25 Noches", su nuevo sencillo "Elevarse" hasta llegar a "La Criminal", otra de las favoritas de sus fans. La introducción de bajo a cargo de Reynaldo Escobedo junto a los detalles de percusión de Ricardo Machado erizaron la piel de la mayoría de los asistentes.
Se iba a acercando el final, el grupo interpretó "Funky Calavera" y después de esta dejó el escenario. El grito de "¡Otra, otra!" no se hizo esperar, pero fue el de "¡Suele suceder, suele suceder!" el que devolvió al grupo a escena a interpretar la canción de ese mismo nombre, esta vez acompañados en la percusión por Papita de Percance. El final vino con "Lamento del Viento", tema épico que cierra la mayor parte de sus presentaciones.
En dos platos: Es en conciertos como este cuando queda claro que el sonido del grupo es de su elemento fundamental. La mezcla de géneros que presenta Cocofunka puede resultar abrumadora para el público que no acostumbra oírlos a menudo, pero es el empeño por lograr un buen sonido, contrastado con la facilidad de los músicos y el feeling que estos transmiten lo que hace que cualquiera pueda salir del recinto sintiendo que compartió algo especial con otras cien voces, sintiéndose en familia.

Las fotos son cortesía de Diego Solís, cuyo trabajo se puede encontrar en su perfil de flickr.









En la próxima será, pues 






