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Latido América #232: Cantoamérica vuela de nuevo

Con su disco Vuela otra vez, el proyecto liderado por Manuel Monestel celebra 35 años de trayectoria.

“No se trata de negar la modernidad. Se trata de que la modernidad respete las raíces”, me dice, cuando le consulto si no ha temido que en algún momento el proyecto de música afrolimonense Cantoamérica naufrague en el terreno cliché del folclore en su concepción más pueril.

35 años atrás, cuando desapareció el proyecto Tayacán, del nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, los jóvenes integrantes ticos Manuel Monestel, su hermano Bernal y Rodrigo Salas, se embarcaron en la creación de Cantoamérica.

Hasta entonces, los nutría sobre todo la nueva canción, de sesgo contestatario, que desde los sesentas ondeaba desde Estados Unidos hasta el cono sur. Pero ya vislumbraban un acercamiento con la raíz negra que en el Valle Central estaba convenientemente oculta -para la cultura oficial- y que en la costa caribe no solo era raíz: era y es árbol frondoso.

“Hace 35 años en San José prácticamente nadie había considerado el calypso como parte de nuestra paleta musical costarricense”, recuerda Monestel, crítico aún ahora que el calypso limonense se ha ganado el respeto de todo el país, cuando alude a la escasa divulgación del género en las radios nacionales.

Antes de iniciar la agrupación, Monestel recuerda haber visto en Canal 13 -televisión nacional- una presentación de dos míticos calypsonians, Papa Tún y Buda. “Eso me motivó y empecé a viajar a Limón, muy espontáneamente. Y en particular a Cahuita, porque me gustó el ambiente, la energía”.

A ese zapping azaroso debe sumársele que leyó el libro What happen, de la antropóloga estadounidense Paula Palmer, quien vivió en Talamanca durante muchos años. “En ese libro hablaba del músico de Cahuita, un señor llamado Walter Ferguson. Y por una de esas casualidades que no son casualidades, un día caminando por San José, me topé con Paula, no la conocía pero la reconocí por la foto del libro, y le pregunté por este músico. Y me dijo: -bueno, yo no sé mucho de música pero me parece fantástico”.

Palmer le prestó algunos casetes grabados por Ferguson en su radiograbadora, y Monestel le pidió que los presentara. Desde entonces, el líder de Cantoamérica se convirtió en el mayor pregonero de la obra del mítico calypsonian.

“Todavía Costa Rica es un país excluyente, que excluye a la cultura negra y hay manifestaciones claramente racistas. Son cosas que tienen que ir cambiando, pero en general, en el plano de la música, el calypso se ganado un espacio y prestigio en el imaginario del costarricense”. En buena medida, dicho cambio debe de agradecérsele a Monestel, y con él, a todos los músicos que formaron su banda y que, a su vez, fueron formados por esa idea liberadora, reivindicativa de la negritud, llamada Cantoamérica.

Su más reciente disco retoma el hilo de su obra después de más de un lustro sin publicaciones nuevas. Allí aparecen versiones de un calypso de Ferguson y de otro de Lenkí, Merry Woman y Afro Limón, aparecidos en publicaciones anteriores, y más de media docena de composiciones nuevas que pasan del calypso al bolero e inclusive el swing criollo.

Este episodio de Latido América sobrevuela el disco Vuela otra vez (2015) y lo acompaña de fragmentos de una conversación con Monestel.

Setlist

  • Miedo. Cantoamérica
  • Still turning around. Cantoamérica
  • No te die donkey. Cantoamérica
  • Bumbata. Cantoamérica
  • Mama come and take me home. Gilbert Glinton Lenkí
  • Mama come and take me home. Cantoamérica
  • Orire (tradicional occidente de África). Cantoamérica
  • Afro Limón. Cantoamérica
  • La madrugada. Cantoamérica
  • Vuela otra vez. Cantoamérica
Randall Zúñiga — Es periodista, cronista y poeta, aunque él no lo reconoce. Se le puede leer en revistas de arquitectura y diseño por aquí y por allá y periódicos de vez en cuando. Es programador de Radio Nacional de Costa Rica y conduce y produce el programa Latido América, que se transmite en Radio Nacional, Radio U y Radio870UCR. De él, nos dice: "Tenía un gato que se llamaba Fausto y ahora solo me queda el astigmatismo, la miopía, una colección de LPs y el gusto de desvelarme viendo llover en Coronado".