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De mal en peor

Blog de la comunidad

Las opiniones emitidas en este blog pertenecen a su autor y son independientes del contenido editorial de 89decibeles.

     Tuve una fase metalera, pelo largo, camisas negras, bandas con logos rojos, riffs rápidos, baterías veloces, gritos, guturales y todo lo demás que asociamos con aquel grupo que dé en algunos momentos se siente renegado (o por lo menos yo lo estaba). La fase queda de lado, el jazz y el funk tomaron por sorpresa mis gustos musicales y me introduje en los trompetazos de Miles y los cambios de Coltrane, el metal se volvió ocasional, el negro dio paso a otros colores en mi ajuar. Días como hoy, sin embargo, me encuentro nuevamente con aquel pasado que nunca he negado. No hay manera de expresarlo sino con aquellas letras cometidas a la memoria, las que desempolvo En el ático “en esa sucia poltrona”. Entre todo esto encuentro la voz de Corey Taylor.

“The state of the nation - violation! A broken promise is as good as a lie. The hell is humongous, the devil's among us and we will burn because we won't unite!” - Slipknot, “All hope is gone”

     El estado de la nación - ¡violación! Una promesa rota es lo mismo que una mentira. El infierno es enorme, el diablo esta entre nosotros y nos quemaremos porque no nos logramos unir. No conozco mejor manera, y dudo encontrarla, de expresar lo que en este momento azota mi país. Un poco de historia personal si me lo permiten. Nací en Venezuela, me crie en Venezuela durante la primera mitad de mi vida. Como muchos nos llegó un día en el que hicimos maletas y arrancamos, carcomidos por la incertidumbre, hacia un país del que solo conocíamos por lo que vimos en aquella semana de turismo cinco años atrás. Llegue a Costa Rica, una maleta con ropa y otra llena de ilusiones. Desde la distancia vi como poco a poco se desmoronaba lo que había dejado atrás y se revelaba el esqueleto de algo que, en efecto, no terminaría bien. En Agosto pasado deje Costa Rica, esta vez, dos maletas con ropa y tres de ilusiones. No me sentía nada más venezolano, sería inútil decir que lo soy del todo, ya ni mi acento es mío. No he dejado de serlo, solo que en aquel pequeño país centroamericano me empecé a sentir como uno más, como un tico. El chamo se vio remplazado por el mae, el coño e’ tu madre por el jueputa, el gallo pinto suplanto a la arepa. Pero no me molestaba. Tal fue el cambio que mi acento es ahora un pastiche, ni uno ni lo otro sino todo lo contrario.

     Cada dia leo los diarios, los de mis dos patrias y los del país que me acoje. Cada dia veo en una como prevalecen los valores pseudo democráticos de los que difiero y en la otra como cada dia se cae un poco mas el disfraz del Socialismo del Siglo XXI. Cada dia menos libertades. Cada dia menos dinero. Cada dia menos alimento. Cada dia menos medicina. Cada dia un poco mas de mierda. Pero al fin y al cabo, Maduro todo lo rectifica con la excusa de que es culpa de los comerciantes sin ética, de los acaparadores burgueses o de los fascistas que insitan al odio, esos, los dirigidos por un personaje llamado Henrique Capriles Radonski con su compinche Leopoldo López. Cada día mas habladera de paja. Pero peor que todo lo anterior, cada día más violencia.

     Estas dos últimas semanas se han visto plagadas precisamente de eso, de violencia. Los movimientos estudiantiles, aquellos que en un pasado han incitado el cambio en muchos países, han tomado las calles en señal de protesta. La mayoría de estas protestas que empiezan pacificas pronto se tornan violentas con los deseos del estado de silenciar aquellas voces. Los universitarios son dispersados de una forma poco prosaica, quizás extraña para el costarricense, disparos de balas de hule, gas lacrimógeno, perdigones… Pronto las cosas se tornan más drásticas. Salen las balas de verdad, ¿quién la dispara primero? Los dedos siempre apuntan al otro lado de la mesa. Los opositores anuncian que son los oficialistas, los del gobierno dicen que son los fascistas. Paréntesis, que alguien le regale al gobierno venezolano un diccionario a ver si se instruyen en el significado de aquella palabra. Cierro paréntesis.

Hay poco dinero, pero hay muchas balas hay poca comida, pero hay muchas balas hay poca gente buena, por eso hay muchas balas -Calle 13, La Bala

     Que en ambos lados hay quienes disparan no es mentira. Sin embargo, los que se sabe de seguro que a solo uno de los bandos son aquellos que la Convención de Viena ampara en la guerra: los uniformados. Una simple búsqueda en YouTube o en algún tipo de red social revelara los videos de uniformados arremetiendo contra quienes protestan. El ultimo que vi esta noche antes de empezar esta nota me helo la sangre. Se solicita discreción a quien desee verlo.

     Video

     Para el que no lo vio, en pocas palabras es el video de uno de los jóvenes que protesta quien, tras los disparos de uniformados, cae desplomado. Una de las voces nos cuenta que le han dado en la cabeza.

Vuela la sangre batida de fresa salsa boloñesa, sirope de frambuesa una cascada de arte contemporáneo color rojo vivo sale por el cráneo. -Ibíd.

     La Guardia Nacional Bolivariana o la Policía, no sé con certeza cuál. Me asquea el solo preguntarme si Bolívar no se estará revolcando en su tumba cuando ve que su nombre lo usan unos malandros uniformados que disparan contra su propio pueblo. Luego, aquellos que habrán muerto a manos de los que visten los colores de la patria no serán vengados. No se llevara a juicio a los ejecutores, pero si se pierde el tiempo poniendo ordenes de captura a quien este contra el régimen. El gobierno saldrá a decir que quienes dispararon están en realidad al servicio del imperio, de los fascistas. O quizás lo dejaran pasar en silencio. Mientras menos bulla haga quizás le salga mejor.

     De todo esto extraigamos algo, si el gobierno vuelca sus armas contra el pueblo se debe al miedo. Si el soldado vuelve su fusil hacia el pueblo indefenso es por falta de educación, de ética y por un lavado cerebral impulsado por una doctrina aberrante. No es socialismo, mucho menos comunismo, es la codicia de poder. No tiene nombre, no tiene afiliación política. El nombre es solo un remoquete pues la excusa de la lucha social es la mejor para llegarle a las mentes de un pueblo que carece de educación de calidad, sin dinero y con hambre. Nos está llevando putas.

     Es fácil culparlo todo al populismo, decir que es culpa del chavismo, de Perón, de Ortega o Castro. Nadie sin embargo se ha puesto a pensar en la pregunta más difícil de contestar, y quizás por eso la más esquivada, ¿Cómo llegamos a esto? Esa se las dejo ustedes, este relato es de otras cosas.

     Volviendo al tema. Hablamos de un pueblo dividido, de gente que vuela bala por un ideal, de motorizados amparados por el gobierno para que roben, disparen e irrumpan en las protestas de un pueblo que busca ya la salida de la olla de presión a la cual se le ha sometido.

     La mierda olerá peor mañana…

     Con incertidumbre, desconociendo el futuro que depara a mi primera patria, de la capital a los pies del majestuoso Cerro el Ávila, el que adorna el banner, me iré a cegar con lágrimas la almohada. Sin saber con qué noticias abriré mañana los ojos, como levantara el nuevo día. Pensando en que he fallado, en que hemos fallado. En que las balas nos han comido. Es que la anarquía es el verdadero estado político de Venezuela, y deseando que esta vez la sangre del pueblo no haya corrido en vano.