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Latido América #76: Chavela Vargas, La Chamana

93 tequilas, ni uno más.

En San Joaquín de Flores se paseaba con su guitarra, cantando las rancheras que aprendía de las pocas radios de la época.

De adolescente huyó de su aldea machista para vivir su sexualidad libremente en México, país machista también, cantando rancheras machistas y dándose a respetar cargando consigo una pistola.

Cerca de los 30 fue apadrinada por el grandioso compositor José Alfredo Jiménez, con quien amanecía bebiendo y echando serenatas, de quien grabaría decenas de rancheras y corridos, como lo haría también de composiciones de Agustín Lara, y otras de Miguel Aceves Mejía, Armando Manzanero, Alfredo Le Pera, Atahualpa Yupanqui, Facundo Cabral y temas tradicionales mexicanos sin autor conocido.

Aunque Sergio Ramírez le pone otro nombre a Chavela y otro a Yolanda Oreamuno, cuenta en esa no-biografía de la escritora, La Fugitiva, que Chavela la galanteó durante meses sin que Oreamuno se diera por aludida hasta que le echó la caballería y la escritora huyó.

Cuando Jiménez murió  (un 23 de noviembre de 1973, producto de su alcoholismo), Chavela lloró a mares y para rellenar sus cuencas siguió bebiendo, en un ciclo que duró 20 años. En los noventas la redescubrieron en España, acompañó con su voz y su imagen películas de Almodóvar y Hollywood, bebió con Joaquín Sabina, brindó en el Carnegie Hall y conjuró todos sus fantasmas en el disco indigenista Cupaima: La Chamana había renacido.

Los registros magníficos de su voz en la etapa de madurez (sesentas, setentas) se habían perdido tras tanto tequila y tanto cumpleaños, pero, para entonces, ya no hacía falta competir contra las interpretaciones de Pedro Vargas o Javier Solís o Jorge Negrete: el histrionismo de su personaje sólo requería balbucear a veces, otras susurrar, otras acercarse al llanto, al quejido lastimero, al reclamo o al despecho. Sentir cada palabra: “y mi cuerpo entero se me llenó de frío / y estuve a punto / de cambiar tu mundo / de cambiar tu mundo / por el mundo mío” (Las Ciudades, José Alfredo).

Sin miedo ya a la muerte se acercó al espíritu de Federico García Lorca e interpretó algunos versos del español en Luna grande. Hace un mes viajó a España para presentarlos, como si de una ofrenda se tratara. Y regresó a México para toparse con La Pelona el domingo pasado, a los 93 años. Cuentan que así fue.

PD: Para disfrutar de su poder de interpretación (en sus años de registro vocal pleno, y cuando se apoyó en la maña como un futbolista viejo), en el programa #76 reuní versiones suyas junto a otros de intérpretes diversos, incluyendo las versiones de La Enorme Distancia (José Alfredo Jiménez), Piensa en mí (Agustín Lara) y Adoro (Armando Manzanero) en versiones de sus autores. Otros temas (Las ciudades, Cuando Vivas conmigo, La noche de mi mal) son composiciones de Jiménez y el resto tradicionales mexicanas.

Además, esperamos con ansias el disco homenaje La Chamana, programado para el 15 de este mes de agosto. Buen timing.

  Latido América #76 by Chavela Vargas on Grooveshark  

Latido #76

  1. La enorme distancia, Chavela Vargas
  2. La enorme distancia, José Alfredo Jiménez y Banda El Recodo
  3. Las ciudades, Banda Carnaval
  4. Las ciudades, Chavela Vargas
  5. Piensa en mí, Chavela Vargas
  6. Piensa en mí, Agustín Lara
  7. Adoro, Armando Manzanero
  8. Adoro, Chavela Vargas
  9. Cuando Vivas conmigo, Chavela Vargas
  10. Cuando vivas conmigo, Orlando Contreras
  11. La noche de mi mal, Lila Downs
  12. La noche de mi mal, Chavela Vargas
  13. Zandunga, Chavela Vargas
  14. Zandunga, Los de Abajo
  15. La despedida, Chavela Vargas

 

Randall Zúñiga — Es periodista, cronista y poeta, aunque él no lo reconoce. Se le puede leer en revistas de arquitectura y diseño por aquí y por allá y periódicos de vez en cuando. Es programador de Radio Nacional de Costa Rica y conduce y produce el programa Latido América, que se transmite en Radio Nacional, Radio U y Radio870UCR. De él, nos dice: "Tenía un gato que se llamaba Fausto y ahora solo me queda el astigmatismo, la miopía, una colección de LPs y el gusto de desvelarme viendo llover en Coronado".