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Los mitos de McOndo

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Trabajo bruto pero con orgullo,/Aquí se comparte, lo mío es tuyo/Este pueblo no se ahoga con marullos/Y si se derrumba yo lo reconstruyo”.

Así canta (¿canta?) René Pérez, también conocido como Residente, en una de las canciones más populares del último disco de Calle 13. "Latinoamérica" es el nombre de esa canción y claramente procura ser un himno continental que reivindica lo que Calle 13 considera como aquellas características auténticamente latinas: trabajo duro, sacrificio, solidaridad, comunitarismo y rebelión.

Dentro de los círculos de Ciencias Sociales en los que me muevo, esta canción es toda la furia. Y es fácil darse cuenta por qué: la canción nos dice a los latinoamericanos exactamente lo que queremos escuchar. En cierto modo, esta canción parece nacida de otra época, un tiempo en el que los latinoamericanos eran constantemente reprimidos por dictaduras militares apoyadas por intereses extranjeros y las guerrillas luchaban por una revolución política que llevara a una distribución más justa de la riqueza. De ahí que Calle 13 de pronto calce tan bien en muros de Facebook cargados de vídeos de legendarios trovadores como Silvio Rodríguez, Víctor Jara y otras figuras de la “Nueva” Canción.

Adidas...¿no lo usa?

En su momento, critiqué fuertemente al Entren los que Quieran (2010), el más reciente disco de Calle 13, por esa razón: Calle 13 pasó de ser un grupo contestatario e irreverente a pregonar una especie de “populismo musical”, repitiendo en su último disco la formula que ya les había funcionado antes, pero robándola ahora de su poder y su sorpresa. Actualmente, parece que Calle 13, más que rebelión, lo que busca es la canonización.

Por eso es que el hecho de que la canción incluya a artistas latinas consagradas como Susana Baca y Totó la Momposina, y que en sus líricas haga referencia a autores como Gabriel García Márquez, no debería ser sorpresa. Calle 13, y particularmente Residente, se ven a sí mismos como parte de ese linaje de defensores de la cultura latinoamericana. Lo cual no sería problema si no fuera porque, en mi opinión, la Latinoamérica de la que habla Calle 13 en su canción simplemente ya no existe.

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Macondo

En la mente de la intelligentsia europea y estadounidense durante la Guerra Fría, Macondo era sinónimo de Latinoamérica. Y el realismo mágico era el modus vivendi de todos los latinos.

Macondo, claro, es el pueblo colombiano en el que transcurre “Cien Años de Soledad”, la obra culmine de García Márquez y una de las novelas insignia del boom latinoamericano que conmocionó al mundillo literario de las décadas de los 60’s y 70’s y que vino a estandarizar la formula que la literatura del subcontinente debía seguir para poder tener éxito en los países del Norte.

Ya para los 90’s, diversos autores latinoamericanos habían empezado a trazar su independencia con respecto al Boom, reconociendo que la Latinoamérica de García Márquez y demás autores ya no era la Latinoamérica que ellos conocían. Uno de los grupos literarios que más enfatizaba su quiebre con la literatura del Boom fue el movimiento McOndo, término creado por el escritor chileno Alberto Fuguet para describir a una América Latina que, lejos de estar azotada por eventos mágicos e inexplicables, se veía envuelta en un panorama cargado de “McDonald’s. Macintoshes y condominios”.

McOndo

Los autores que se adscribían a la corriente de McOndo eran en su mayoría jóvenes, bilingües y cosmopolitas, y habían crecido en algunas de las ciudades más grandes y globalizadas de América Latina. Por tanto, ni el realismo mágico ni los pueblos rurales ni las dictaduras definían su experiencia personal de Latinoamérica.

Yo he leído muy poco de los McOndos y, al día de hoy, el movimiento está prácticamente muerto, pero para alguien como yo que nació y creció en la post-Guerra Fría, en el medio de la mayor ciudad del país y con acceso a educación bilingüe privada y a avances tecnológicos como las PC’s y la internet, leer a los autores del boom latinoamericano es casi como un ejercicio en arqueología. No niego su inmenso talento, pero los países y el continente del que hablan son como salidos de los libros de historia y la Wikipedia.

De ahí que el concepto de McOndo se haya quedado conmigo como una especie de contraposición a la cultura tradicional latinoamericana que suelen exaltar mis colegas universitarios (ya saben, versos de Benedetti, citas de autores del boom, líricas de la Nueva Canción, etc.). Mientras algunos de ellos se enfocan en el romanticismo e idealismo utópico, yo me intereso más en quienes exploran las contradicciones, las desigualdades y la globalización.

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La Verdadera Latinoamérica (o, El Reino del Mac).

Es común que la gente describa a las condiciones de pobreza de nuestro continente como la cara de la “verdadera Latinoamérica”. Ya saben, les ponen una foto de un tugurio en La Carpio y les dicen “ESA es la verdadera Costa Rica”. Y sí, esa es la verdadera Costa Rica. Pero la Costa Rica de residenciales cerrados, cadenas de malls y colegios privados en la que crecimos muchos jóvenes josefinos no es menos verdadera.

Latinoamérica es la región más desigual del mundo. Eso es un hecho incontestable y es la única imagen completamente real de la región. Como tal, un tugurio y un condominio de lujo son nada más que dos caras de la misma moneda, ninguna más válida que la otra. Y las dos representan realidades con las que convivimos diariamente.

Esta desigualdad es criticable y merece amplia consideración, pero buscar en el pasado las respuestas para el presente no me parece un camino satisfactorio. Por lo menos no a nivel cultural y artístico.

A lo mejor es un asunto mío. Yo le tengo desconfianza al pasado. Yo veo el pasado latinoamericano e identifico grandes esperanzas pero también sueños rotos y generaciones perdidas. Por ese lado, es normal idealizar a los oprimidos y a los mártires y satanizar a los opresores. Pero ya basta de seguir cantándole elegías a todo lo que pudo haber sido y no fue.

Roberto Bolaño, Luther Blisset, Janez Jansa y Janez Jansa en su camino al ocaso

En los últimos años, por suerte, varios artistas latinos se han dado a la tarea de explorar esos traumas inherentes al pasado latinoamericano que son convenientemente ignorados por aquellos que, como Calle 13 en su último disco, buscan simplificar e idealizar y confunden la critica con la consigna. Ahí está el caso del finado autor chileno Roberto Bolaño, cuya visión de Latinoamérica está más cerca de la pesadilla que de la magia y quien describe a su generación, la misma generación martirizada de los 60’s y 70’s, como un colectivo de jóvenes destinados al abismo.

O, ya metiéndonos más en el tema habitual de esta columna, tenemos a cineastas como el chileno Pablo Larraín, quien en sus películas situadas durante la dictadura de Pinochet, aprovecha para apuntarle, no solo a los milicos, sino también a una sociedad moralmente degradada, que aceptó flagrantes derechos a la humanidad que muchas veces ocurrieron a tan solo metros de distancia de sus casas.

Cruzando los Andes, están cineastas como la argentina Lucrecia Martel, quien explora sutilmente las divisiones de clase de una sociedad desigual en permanente estado de esquizofrenia. Y al otro extremo del subcontinente podemos ver también a directores como Amat Escalante y Carlos Reygadas, cuyas crudas películas se niegan obstinadamente a exaltar la figura del trabajador de clase baja y al inmigrante. Y como ellos, hay muchos ejemplos más.

Batalla en el Cielo. México. 2005. dir. Carlos Reygadas (Busquen "Batalla en el Cielo" en Google Images si quieren conocer MÁS de este tipo).

Todos estos cineastas tienen estilos diferentes y filosofías distintas, pero tienen en común un interés por indagar y, si es necesario, desmentir, no solo la historia oficial, sino también la contrahistoria estandarizada.

Viéndolo así, es posible identificar esta generación McOnizada como un ejemplo perfecto del posmodernismo, en el que las metanarrativas del pasado dejan de tener sentido en el presente. En cambio, ahora la construcción de la latinidad recae en nosotros, quienes debemos evitar la simplificación e idealización del pasado si es que de verdad queremos afrontar y entender la realidad actual de nuestra región.

Y es que no es un asunto de abandonar la utopía. Todo lo contrario. Pero ahora ni la utopía misma debe estar exenta de nuestro ojo cuestionador.

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“Perdono pero nunca olvido, oye!”

El autor es de clase media, educado en colegio privado, no come en McDonald’s y escucha a Manu Chao. Una vez le dedicó una amorosa columna a los directores de cine político latinoamericano de los 60’s y 70’s.

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10 comentarios

Hace unas semanas escribí y produje un especial para Radio U sobre "El Sonido de McOndo". En realidad, el especial está dedicado a la música independiente latinoamericana pero aproveché para echarme un poco el cuento de McOndo. Es una fase. Ahorita se me pasa.

Creo que lo transmiten el otro miércoles a las 6:30. Pero como ustedes no escuchan Radio U, lo dejo aquí EN EXCLUSIVA (digo, ehm, no en exclusiva, todo lo contrario a exclusiva!). Por aquello de que quieran escuchar mi voz nasal hablando incoherencias y a Hello Seahorse, Denver, Bomba Estereo, Las Robertas, Kumbia Queers y el resto de la gilada.

El Sonido de McOndo by Manfred V.

Imagen de Cirdan
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Empezó: 21 Jun 2008
Karma: 2607

Qué pedazo de texto!

Totalmente de acuerdo con el concepto de "la verdadera Costa Rica". Es justo y necesario, máxime si partimos desde un análisis en donde se es el observador, considerar ambos criterios solamente enriquece el panorama y la posibilidad de interpretar mejor el comportamiento de nuestra sociedad como un todo.

De acuerdo también con Calle 13, quien es de mi agrado, pero no deja de molestarme toda esa pancarta comercial, que no es crítica ni es la validación de una posición específica. Todo esto es algo que queda ahí rondando para que sus fanáticos puedan decir: Pero es que el carajo tiene letras demasiado buenas...

Por todo lo demás, tengo un pendiente gigante con todo el cine que ud fomenta por acá, no sabe cuánto le agradecería que me facilitara unas cuantas pal arranque.

Por cierto, qué pasó con la entrega de la música africana????

(lo dice alguien que ha faltado a las últimas 2 columnas) Sad :( juro que una más que falte y me retiro

Imagen de Kiliman
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 3469

Si falta una vez más no se retira. Lo retiramos. Wink Huevón.

Cirdan, el texto está brutal. No sé porqué usted estudia en la ECS (¿qué estudia en particular?), donde me imagino que se autopercibe como una especie de mártir pero de pronto ahí se está desperdiciando.

En fin, qué linda pieza. Voy a aprovechar que Pauly está en la playa para ponerla en portada sin que le de un patatús. Hasta la compartiré por G+, la nueva onda de la latinoamérica real.

PS: Sí, usted tiene toda la razón con respecto al nuevo disco de Calle 13. Y lo dice alguien que compró y celebró el hype.

Imagen de Diego Delfino
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Empezó: 23 Ene 2008
Karma: 15441

El texto es definitivamente una patada con punta de acero directa a los huevos del imaginario trosco-populista, que perpetúa ad infinitum la imagen de una Latinoamérica que hoy nos suena más a literatura de ficción que a realidad. Porque fuera de los campus estatales y el socialismo utópico que en ellos se mantiene con respirador artificial, el resto de Latinoamérica se ha permeado de la muy socorrida y a la vez temida globalización, con todos los altibajos que ha traído y son de todos conocidos. Aún en lugares que uno pensaría como enclaves del socialismo utópico: Cuba, Venezuela o Bolivia. Una América Latina que ha pretendido ser a la vez cara y cruz, sin ser realmente ninguna.

La famosa Patriótica dice que no envidiamos los goces de Europa. Pero eso no es lo que nuestras acciones y curso que hemos tomado como país dice. Por lo mínimo, sí envidiamos al menos los de Miami. Aspiramos, mediante la apropiación -consciente o no- de los íconos tomados en el globo por símbolos de éxito, moda y poder, a pretender parecernos a ellos así sea a nivel de una fachada de cartón-piedra. Y obviamente, parecerse no es lo mismo que ser. Pero es la opción más inmediata y accesible.

Lo que sucede es que ya la identidad regional dejó de ser una cosa simplista y fácilmente encasillante. Al otro lado del mundo, en la India, no creo que les haya sido fácil asumir esa nueva imagen de mano de obra barata para call centers. Y sin embargo a buena hambre no hay mal pan (o trabajo). Las influencias ahora viajan por esta misma red que nos permite opinar en este foro, y hoy igual que en el pasado, las regiones que detentan el poder económico arrastran, por consiguiente, el poder cultural con mayor capacidad influenciante. Y es por eso que se siente todo progresista y remoderno que nos lleguen a poner en la esquina, por ejemplo, un Starbucks.

Imagen de Beto
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 1337

Cita:
Si falta una vez más no se retira. Lo retiramos. Wink Huevón.

No Lo siento amigo Embarassed

El muchacho es estudiante de Ciencias Políticas.

Imagen de Kiliman
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 3469

Magnífico texto, amplió mi visión.

Imagen de zimu
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Empezó: 3 Jul 2009
Karma: 195

Educación: Si, estudio Ciencias Políticas en la UCR. Al igual que otras luminarias asociadas con este foro como la Nina Sojo y Arturo Pardo (con quiénes me gradué de bachiller, por cierto), la gaelle (recuerdan a gaelle?), el Kiliman y Juan Carlos Mendoza.

Pero en realidad no me quejo mucho. Mi casa son las Ciencias Sociales y no me arrepiento de estudiar Ciencias Políticas. Ahí he hecho amistades que espero sean de por vida. Y si bien suelo criticar algunas tendencias dentro de ese sector de la población universitaria (como ya han sido expuestas en la columna), los prefiero utópicos y luchando por un mejor mundo que cínicos y resignados.

Por otro lado, uno a veces sí se siente pesimista e incomprendido. Pero ahí sí no soy el único. En este país, en mayor o menor medida, todos nos estamos desperdiciando.

Calle 13: A mí Calle 13 todavía me gusta. El último disco no me gustó, pero en general me parece un excelente grupo. Pero algo pasó, especialmente después del segundo disco, cuando Residente dejó de verse como el énfant terrible del "género urbano" y empezó a considerarse como una especie de portavoz de los pueblos pobres de América (cuando él mismo nunca fue pobre). Y ahí fue cuando se le subieron los humos a la cabeza y el tipo me empezó a perder.

Y es esa narrativa latinoamericanista que Calle 13 (y otra gente) describe en canciones como Latinoamérica lo que me jode: esa idea de que esta es una tierra casi que inherentemente pura, poblada por obreros y campesinos humildes y honestos (y valientes y solidarios y cuanta cosa positiva se inventen) pero que, por culpa de los extranjeros, acabó arruinada. Es como un excepcionalismo latinoamericano, en el que nunca existió una raza de gente tan solidaria y sufrida como nosotros.

Hay algo de cierto en eso, claro. Pero es una visión muy selectiva y simplista de la historia. Y en las universidades todavía hay mucha gente que la defiende a muerte. Yo estoy orgulloso de ser latinoamericano, pero al mismo tiempo no voy a ignorar los aspectos negativos o controversiales de nuestro pasado y presente

Supongo que si algo me diferencia de algunos colegas universitarias, es que a mi me fascinan las mismas cosas que me disgustan. Por ejemplo, yo soy de las personas menos consumistas que conozco. Pero al mismo tiempo toda la cultura del consumismo me parece fascinante. De la misma forma que con costos utilizo las redes sociales (casi que solo para compartir links) pero me parece increíblemente interesante el uso que les da la gente. Eso, y que toda mi vida la cultura y la historia estadounidenses me han parecido riquísimas. Mis próceres no son Benedetti o Silvio Rodríguez, son Allen Ginsberg y Bob Dylan (por ejemplo).

Entonces supongo que eso me lleva a tener una actitud más ambivalente. Yo no nací mascando coca ni recogiendo café. Culturalmente, tengo más en común con un joven de cualquier ciudad grande gringa que con un campesino o un obrero de construcción. Y así como yo, existen muchos (en este mismo foro, incluso). Entonces esas narrativas idealistas latinoamericanas básicamente nos dejan a todos nosotros por fuera en pro de un noble y heroico laburero del pasado que poco tiene que ver con Latinoamerica en el siglo XXI.

Kiliman: Era de música árabe, no de África. La de África sí la hice. Necesito meterme más en ese mundillo. Aunque a lo mejor sea más factible hacer algo estilo "El Sonido de la Revolución Árabe". Más sexy, también.

Imagen de Cirdan
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Empezó: 21 Jun 2008
Karma: 2607

muy bien, muy bien... muy agradecido por la visión amplia del problema. Me identifico por mucho con el texto y me inspira a seguir buscando mi identidad. Felicidades Cirdan... que la juerza del pirucho nos apañe!

Imagen de richiemellow
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Empezó: 10 Sep 2009
Karma: 515

Excelente texto! Casualmente hoy escuché una canción del mae en la radio y me quede pensando también, pues la otra que medio le conozco es esa de: “atrévete-te, salte de closet”. Me dio risa (y al mismo tiempo cólera) que dijera que “tengo más cuentos que contarte que García Márquez” jajaja. Tiene toda la razón sobre el realismo mágico de la antigua Latinoamérica(y todo ese rollo de pueblo honrado y luchador... bullshit!), yo leo a Márquez y no me identifico con nada de lo que dice (sólo con las imágenes que me formo de los cafetales y las bananeras que he visto a través de la ventana del autobús). Es bueno ver las cosas como son y seguir luchando por mejorar con un enfoque realista y moderno. Gracias por recordarnos esto!

Imagen de tyler_durden
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Empezó: 8 Jun 2011
Karma: 31

Excelente columna y muy interesante selección de artistas latinoamericanos independientes. A mí siempre me alegra y en cierta forma me sorprende un poco ver la cantidad de gente en este país que se interesa por la música independiente estadounidense, y por ello me decepciona bastante que no suceda lo mismo con la latinoamericana. En gran parte es una cuestión de organización, difusión y hasta cierto punto económica. En fin, por eso me alegra ver que no sólo los viernes a las 3 pasen éste tipo de música en Radio U.

Imagen de jonsinher
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Empezó: 8 Mar 2010
Karma: 35