Creo que a todos los costarricenses se nos hincha el pecho de orgullo al escuchar que somos líderes mundiales en materia de derechos humanos y conservación ambiental. Y no es para menos, en una región tan convulsa como Latinoamérica, Costa Rica ha logrado mantener cierto equilibrio que por mucho tiempo nos permitió crecer como nación teniendo logros ambientales y políticos importantísimos.
Históricamente nuestro país ha abogado en foros internacionales por la defensa de los Derechos Humanos y como costarricenses todos debemos exigir que así siga siendo.
La desfachatez y el cinismo del Premio Nobel de la Paz en su segundo mandato no tuvo límites. La memoria histórica del país es de teflón y gracias a ello Óscar Arias disfrutó de una licencia poética para violar la tradición pacifista y de defensa de los Derechos humanos de Costa Rica, pasando por alto la identidad cultural que nos llena el ego como nación al abrir relaciones con Pekín, China.
¿Cómo es posible que nos podamos sentir orgullosos de que uno de los mayores violadores de los derechos humanos (que por cierto mantiene al Premio Nobel de la Paz 2010 Liu Xiaobo encarcelado) nos “regale” un estadio? ¿Cómo podemos ser tan cínicos de autoproclamarnos defensores del ambiente si permitimos la mutilación de tiburones en nuestras aguas por parte de barcos chinos? ¿Cómo podemos sentirnos bien como costarricenses “amantes de la paz”?
Parece ser que el enajenamiento popular que causa éste “regalo” nos hace olvidar que en este mundo no hay nada gratis. La aprobación del TLC con China curiosamente no tiene ni la mitad de la cobertura que tienen las actividades de inauguración del estadio. Nadie habla de los barcos atuneros chinos que obligan a los pescadores ticos a retirar sus redes en el pacífico norte, y muchísimo menos de los muchos otros barcos chinos que se dedican única y exclusivamente a aletear tiburones. Obviamos selectivamente los valores que se supone nos caracterizan y decidimos hacer a un lado los atropellos que comete China no sólo contra su pueblo, sino también contra el nuestro.
La aprobación del TLC con China curiosamente no tiene ni la mitad de la cobertura que tienen las actividades de inauguración del estadio.De acuerdo a investigaciones de incontables ONGs incluyendo Human Rights Watch y Amnistía Internacional, el régimen chino mutila la libertad de expresión de sus ciudadanos, los priva de los más básicos derechos laborales, discrimina a minorías raciales y priva a la gente de la libertad de culto. Un régimen carente de legislación en que la tortura es utilizada en el día a día y que sólo en 2003 acabó con la vida de 460 personas y le causo lesiones graves a otras 117. Definitivamente podemos ver la benevolencia del gobierno chino...
También nos olvidamos de las condiciones inhumanas en las que se ven obligados a trabajar millones de chinos. El obrero que murió aplastado por una vagoneta en la construcción del estadio es simplemente una muestra de ello. Muerte que no tuvo una explicación satisfactoria y de la que sólo se habló por un par de minutos en los noticieros nacionales. Recordemos también que las construcciones de los estadios de los Juegos Olímpicos de 2008 generaron polémicas que nunca se pudieron esclarecer, cuando la prensa europea denunció que las condiciones de trabajo de los obreros chinos que laboraban en las construcciones de los estadios y demás estructuras no respetaban las normas mínimas internacionales de seguridad (The Times (Londres) reportó que el "Nido de Pájaro" en Pekín había cobrado al menos 10 vidas hasta enero del 2008).
Nuestro comportamiento de cara a este enorme elefante que ahora tenemos en medio de nuestra sala deja mucho que pensar con respecto al país que aparentamos ser, de garantías sociales universales y respeto por los derechos de los trabajadores.
Leyendo hace unos meses acerca del trabajo de Randall Arauz por el que fue galardonado con el premio Goldman, me horrorizó ver que Costa Rica era el tercer exportador mundial de productos de tiburón en el mundo. El principal y más grande cliente de estos productos es China.
Gracias al trabajo de don Randall hubo un cambio en la ley de pesca en 2005, pero dicha ley está todavía a años luz de ser aplicada como ya ha sido evidenciado varias veces por diversos grupos ambientalistas. Los barcos chinos siguen asechando la Isla del Coco y masacran hasta 30.000 tiburones por expedición. Ésta es una de las problemáticas ambientales más preocupantes ya que en los últimos 50 años la población mundial de tiburones ha caído un 90% gracias a la pesca excesiva según la información en goldmanprize.org. Otra vez parece ser que se nos olvida que se supone en Costa Rica cuidamos el ambiente y que hacemos gala de ello internacionalmente... Seguimos permitiendo la sobrepesca de especies en peligro por embarcaciones extranjeras, la mayoría de ellas chinas.
Los barcos chinos siguen asechando la Isla del Coco y masacran hasta 30.000 tiburones por expedición.La donación china para la construcción del Estadio fue de $83 millones. Con ese dinero se pudo encausar obras enfocadas a mejorar la calidad de vida del pueblo. Que lindo soñar con otra universidad pública, o con el Hospital contra el Cáncer que tanto se necesita, o talvez con una carretera decente a Caldera. ¿De verdad necesitamos un estadio? ¿Era esa la prioridad? La respuesta es muy simple.
Pero bueno, viene Messi y ya hay canción oficial, ¿a quién le importa vender sus principios por un partido de Fútbol y por un concierto con Shakira en el Nuevo Estadio Nacional? Ese es el verdadero precio que pagamos como nación. Por eso, al ir al estadio a las actividades de apertura, cuando suene el Himno Nacional y vea la bandera ondeando en las megapantallas, pregúntense si de verdad vale la pena pagar un precio tan alto por ese estadio. 

Alguien tenía que decirlo, la verdad no estaba al tanto de todo pero si era obvio que el estadio no era gratis, Osquitar nos vendió al mejor postor... 






























