Dura más la música que la columna quien la acompaña.
I.
El ejemplar cojeó a la ventana del conductor, que es mi tío. Emprendedor cíclicamente fracasado, pero cíclico optimista. Por amor a la idea de abundar billete. El de la muleta le muestra el vaso donde recibe los ingresos. El tío de mis hermanas escarba con aprobación.
El aeropuerto del tipo, posiblemente saludable, asume la llegada de lo lógico en esta cultura. El hermano de mi papá le entrega fórmula de oferta de trabajo, para que aplique a pistero en la gasolinera que él administra.
II.
Salí tarde y voy tarde, sospecho. Por entrenamiento en UCR, o nacimiento en CCSS, me hiere el útero dar campo a la ambulancia privada que lógicamente lo exige. Esto se extiende dentro de un par de segundos. La maldita caja de leche con tecnología que desconozco. La caja que odio porque no es universal.
Cada vez entiendo más la riqueza, y su riqueza, pero la fuente más confiable me confió que quieren penalizarlas porque con fines promocionales prenden la sirena para penetrar el atoramiento de las horas pico. Eso. Sin más. Con fines promocionales; confites promocionales. Porque son vida, pero son mercado, M. Moore.
III.
Por culpa de nadie, se mató mi primo. Hay muerte cerebral y lista de espera para que los órganos sean adornos de otros pinos. El hijo de mis tíos se subordinó a un respirador, quien responde a la demanda de alguien más prometedor en el centro de salud, o a la amistad con el médico que es jefe. Pero seguro al alistamiento de los muchos posibles receptores, porque si hay mercado de negro es porque hay sobredemanda de tripa.
Y quiénes reciben. Pueden ser la gran mierda peor, que necesita hígado porque abusó del licor, de los hijos y de los empleados. Pero uno qué sabe. Nada se sabe de quién recibe. A uno qué le importa si se quieren alargar la mala vida. A quién le molestan las semanas del nieto de mis abuelos a punta de tubos.
IV.
El de muletas refunfuña la hoja y posteriormente la violenta contra el suelo. Di campo, pero aún me incomoda la decisión. Revivió con daño cerebral. No hubo banquete de fin de año. Me corté el pelo y me saqué una foto.








