A nada de untarle clásica Colgate -sin cristales de frescura- a la rasuradora de la casa, me detuve porque la no-incorporación del botón, del zipper y de las grasas animales me bajaron los pantalones a niveles eróticos de la pierna. Entendí que no he dormido bien últimamente, pero no entiendo qué tiene que ver esto con la columna. Subí a anotarlo porque creí que tenía una introducción, y la tengo.
Este año, más que otros, comprendí que el mercado pertenece a los lanzados. No hablo de los tiburones, sino de los que se asumen como doradas águilas que guían la migración de las demás aves. ¿Pero qué tiene que ver lo anterior? Continúe leyendo. Lo haré. Gracias.
Popular columna, ahora con intervenciones de Bracka Obhama.
Tener cuarenta soldados y capacidad de doce
Por allá de la prehistoria, Napoleón nos dio una lección de vida eterna cuando ingresó los animales del Edén al barco que evitó sus respectivas extinciones. Dios Padre nos purificó lo que sería el planeta terrestre en el cual germinaron nuestros repollos-placentas, y aunque algunos han lamentado la carencia de dinosaurios, yo les digo que la realidad no es justa o injusta. Es lo que es, y es muy accesible para los que no gimen sus tragedias de quinceañera. Los dinosaurios no se esforzaron por el boleto al futuro, y el futuro no espera a casi nadie (*). Dios fue Estado interventor en el Antiguo Testamento, pero desde el Nuevo se nos redujo a neoliberal. El gran puto nos dejó a la libre, pero ya no manda plagas.
* Claro que sí se descubren artistas post mortem, porque a veces la humanidad no está de humor para ellos. Pero recordemos la minoría que son y lo maravillosos que fueron. Nosotros no gozamos tanta vanguardia. Además, qué tristísimo no estar para restregar el éxito a los ex compañeros. Hijos de puta. ¿Racistas? Eso mismo.
Creo que fue Nick Jackson quien dijo que incluso las ostras tienen enemigos. Imagínese Las Robertas. Imagínese que las escojan para abrirle a Pearl Jam. Imagínese cuarentones frustrados porque no entienden la lógica del mercado de la música. Imagíneselos convirtiendo sus frustraciones en una ligera ola de desprestigio. ¿Qué hizo el trío? Surfearla. Porque ellos, por otro lado, no están frustrados, sino movedizos. O eso dieron a entender al público. Los surfistas no son sufristas, decía mi abuelo. Los tenés cansados de tanta robertada. Aplíquese a Balerom, entonces.
Jerseys son las vacas blancas con manchas cafés
Tal vez escucharon del Sí San José. Estuve ahí y sigo muy por ahí, detrás, en lo mío. De hecho escribo esta columna. Increíble columna, por cierto. Gracias. La escribo porque el crecientemente famoso Vito Petruzzelli es un caballo. Pero caballo en el sentido de águila. Y no por ser estadounidense, sino porque desde New Jersey comandó a dos productores musicales, fichó a unas nueve bandas, sedujo a un productor audiovisual, y luego se vino. Al país. Eso es creérsela. Creerse el proyecto. Asumirse capaz y contagiar a los demás de confianza. Entender que la inversión merece el esfuerzo, y vale el tiempo de todos. Egocéntrico, dirán. El viento les devolverá la escupa, madafóquers. No se enoje por tonteras. Silencio.
Arte carísimo; impagable por usted.El otro día, Daniel Ortuño, uno de los productores del disco, comentó lo sencillo y barato que fue el proyecto. Y sí que pasamos horas horneando los pasteles, y siguen en eso, y sigo en mi parte, pero esas horas las hubiésemos invertido en asuntos más micro que finalmente no repercuten a escala similar. Sí es sencillo, para lo gratificante que puede llegar a ser.
Yo espero que esto exporte a algunos de los participantes, si saben moverse por su lado. No sabemos calcular consecuencias porque somos sumamente inexpertos; tal vez al final sea sólo un horrible recuerdo. A continuación sonaré como el escritor de libros que no quiero llegar a escribir. ¿Por qué no atreverse a ir un poco más allá de lo típico? Digo, si nos gusta producir cultura, la ambición nos ayuda a difundirla. Nos obliga a venderla más sexi, por atrevida se ve más importante. Como nos obligó Vito, como Neto y los Florian Droids, como Michael fóquin Jordan solía clavarla. Odio ver deportes.
Asfixiar el ganso con violencia
Dicen que los peros son más comunes que los perros, o eso se me ocurrió al momento. Y en este texto he desechado pocas ideas, y todo es muy directo desde el pensamiento, porque quiero dar fe de que la productividad bruta premia si uno no se da tiempo para arrepentirse de lo que viene, o de lo anterior. Pero los premios no hacen tanta gracia cuando se consiguen. Nada más se tachan de la lista. Eso es ambición, aunque no caería mal un leve disfrute.
La dama peligrosa es disfrutar tanto que de repente se nos va el chance de pasar al siguiente nivel, y nunca logramos nuestra verdadera meta personal. El éxito se recomienda como un medio hacia la satisfacción, porque como fin es medianamente diabólico. Calculo. Mi mamá no sabe leer.
Le escribí a Sinterklaas que ojalá veamos más colaboraciones sensuales en MMXII, más fanzines mal portados, más largometrajes de menores de treinta años, pero nada de lo anterior con promociones que apelen a que se apoye lo nacional, porque les rompo la cara. Miserables, aprovechados, inútiles. Todo se vale, maldición.
Un cura católico antes de.Disfruté, pero, ¿qué tuvo que ver el primer párrafo con todo lo demás? Lea la próxima columna. Nunca más. Feliz año.




















