Todos tus muertos
Tal vez leyeron sobre esto: este fin de semana, la policía del barrio de Evaston, en las afueras de Chicago, Illinois, descubrió que una anciana de 90 años tenía en su casa los cadáveres de sus 3 hermanos. Los muertos estaban en distintas partes de la casa de dos plantas, al menos dos de ellos estaban envueltos en sábanas, según contaron los policías. El nombre de la viejita no se conoce.
Una de las difuntas fue vista con vida por última vez en 1980, por lo que la anciana tendría al menos 27 años de tener su esqueleto guardado. La más reciente de las muertas fue vista con vida en mayo de este año, y su cadáver era el que presentaba un estado de descomposición más “reciente”.
Todo parece indicar que los finados pasaron a mejor vida por causas naturales, y la viejita no dijo nada, simplemente los coleccionó. La situación se descubrió tras una llamada, aparentemente de un vecino incómodo, porque algo no olía bien.
Tal vez leyeron sobre esto otro: el pasado 2 de noviembre, día de los santos difuntos, un diputado borracho manejaba su carro por una calle de Guápiles, cuando encumbró por detrás a Víctor Mauricio Arroyo, que iba en bicicleta. Víctor cayó a los 10 metros y murió de inmediato. En este cuento sí conocemos los nombres: el diputado era Ovidio Agüero.
Sólo un día después, una familia guapileña dijo esta boca es mía y salió por tele contando que hace 17 años pasó exactamente lo mismo con su hijo Juan Antonio Solano. Lo atropellaron mientras andaba en bicicleta y murió en el hospital minutos después. El carro también lo manejaba un borracho, dice la familia… el mismo borracho. Algo pasó en aquel entonces, algo que no está claro. El presunto responsable -que se pasa de vivo- no dijo nada, e hizo aquello del muerto al hoyo…
En la zozobra de estos días, el diputado ha inventado diez maromas para hacerle la finta a la torta, y se ha aferrado cobardemente a su inmudidad parlamentaria. El “tacto” con el que algunos medios han encarado el caso, no hace más que agregar indignación ante la sinvergüenzada.
Ahora, la familia del primer muerto, ve en el caso del segundo, su oportunidad para que se haga justicia, pero hasta ahora el panorama no huele bien.
“Los molinos del señor muelen lento”, habría dicho mi abuela, o algo así como: “El muerto y el sinvergüenza tarde o temprano apestan”.
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La primera parte me recordó a Mrs. McCluskey de Desperate Housewives, encerrando a su esposo en el congelador del sótano.
La segunda parte pues.... no hay mucho que decir, ya todo está dicho.
Mae Universe yo recordé lo mismo de Desperate Housewives! Y acá fue 3 veces ese caso!
xtian, me encantó su comparación entre ambas personas vivas y como estas tratan de ocultar a otras que han muerto. Este ha sido uno de mis textos favoritos de su autoría!
Excelente columna amigo... A diferencia de la abuelita de Chicago, Don Ovidio parece cantar aquello de "ese muerto no lo cargo yo..." aunque sea él quien lo mató!!! Disculpen si les parece ofensivo mi humor algo negro... Pero bueno... De nuevo... muy bien!!!!