Bunbury - Hellville De Luxe
- El Hombre Delgado Que No Flaqueara Jamas.
- Porque Las Cosas Cambian.
- Bujias Para El Dolor.
- Si No Fuera Por Ti.
- Hay Muy Poca Gente.
- El Porque De Tus Silencios.
- Doscientos Huesos Y Un Collar De Calaveras.
- Irremediablemente Cotidiano.
- Cancion Cruel.
- Todos Lo Haremos Mejor En El Futuro.
- Aqui.
Acostumbrar el oído al ritmo de las palabras que entona Bunbury en El hombre delgado que no flaqueará jamás no es cosa sencilla.
Abrupto y atropellado en ocasiones, el tema no se caracteriza por una melodía instintivamente atractiva. Toca también ignorar un poco el collage lírico que se montó Enrique. No lo digo por la declaración del cantautor en referencia a sus múltiples fuentes de inspiración (después del ridículo que se montó la prensa con el tema del plagio a Pedro Casariego), sino por la cantidad de temas que aborda la canción a lo largo de una letra que no es de las más afortunadas del melenas. Aunado a esto (y al bodrio de nombre) el sencillo pesca casi 7 minutos. Es, sí, pretencioso. Nutrido en guitarras y de un sonido rockero, logra, tras varias escuchadas, calar un poco. No por ello deja de ser uno de los singles más flojos que ha presentado Enrique.
Algo más coherente y llevadera es Porque las cosas cambian, más cercana al sonido cabaret que le conocemos al flaco. Ahí, en lo suyo, mezclando folk, country, blues y rock clásico con letras nostálgicas y escapistas. El tema sin embargo no llega a ser provocativo, ni particularmente memorable tampoco. Le sigue Bujías para el dolor que entra con tal fuerza que huele a sencillo y a radio al segundo. Rock ligero y digerible, y, como es la tónica del Deluxe, marcado por una lirica "confesional". El solo de guitarra emocionará a los que se emocionan con eso.
Si no fuera por tí es rock más crudo. La letra, que parte de un título tan obvio, no es precisamente innovadora, pero a medida que se construye, funciona. Que la fiesta, que el licor, que la falta de inspiración, refugios y tormentos comunes del despecho. La música no es particularmente creativa, pero cumple. La canción presenta una mezcla instrumental por momentos atrevida e interesante, pero con una constante más monótona de lo deseado. Tal vez con esa botella de licor de la que habla el flaco, me terminaría de comprar la pieza, pero lo cierto es que dista de los mejores momentos románticos de Enrique.
Si hay una tónica bastante constante en Hellville es el viento en contra. Sí, rebusqué la frase para ilustrar a un Enrique mucho más resignado y negativo que aquel que nos inspirara a sobrellevar cualquier tragedia en épocas de Pequeño. Lo simpático es que Hay muy poca gente es un tema alegre, con un agradable sonido pop muy bien hilvanado, y una cálida melodía que esconde con talento el veneno lírico.
Me deleita como mientras la canción se acompaña de alegres palmas, y Bunbury pareciera cantar una oda a la amistad, se desarrolla con astucia y sin asco un verdadero himno a la misantropía, al aislamiento, a la resignación. Las palabras ya no son avispas, ahora son herramientas inútiles. Las puertas, hombre, las abrimos por costumbre, por inocencia, por necesidad, por inercia. Pero el resultado viene siendo siempre el mismo, y el flaco ya no quiere construir más puentes. Dejando de lado lo incómodo del estribillo, el tema es de los puntos altos de un álbum por demás, mediocre.
El porqué de tu silencios es una buena elección para mantener la fluidez que Hay muy poca gente inició. Acogedora, y con una bella sensibilidad rock pop sesentas, no llega a complicarse, apoyándose en una suave interpretación vocal que no recurre a aullido alguno, y que solo se permite un cambio en el interludio, del cual sale más que bien librada. Hay elementos de lo mejor de cada Bunbury en este tema (especialmente de su trabajo con Nacho Vegas), que sin duda será punto alto en vivo. La letra por momentos es linda, por momentos torpe, y por momentos sí, digna de sus mejores composiciones.
El resto del disco mantiene una tónica inestable. Doscientos Huesos Y Un Collar De Calaveras es tan terrible como augura su título. Spanglish, erecciones autoaplaudidas, y frases eróticas de segunda entonadas en el clásico aullido (ahora sí) bunburesco: empapándote todita tu camisetaaaauuauaaa. De lo mas desastrozo que le leí a aragonés jamás, que irónicamente habla de las virtudes del buen verso en la canción.
Mientras que Irremediablemente cotidiano suena a una especie de lounge latino y no pasa de filler común y corriente, Todos lo haremos mejor en el futuro parece un lado b del Freak Show intetando ser ecológicamente equilibrado. Canción Cruel (una irónica y por momentos simpática diatriba contra la prensa) y Aquí le merodean más al country y al folk gringo, si bien esta última lo fusiona (de forma interesante vale) con la música de campo mexicana que tanto aprecia Bunbury. Deja la sensación sin embargo, de que de haber sido un track de Pequeño, sería sencillamente uno más.
Bunbury suena en Hellville apático, recentido y caprichoso. Suena como un tipo que ya pasó su pico creativo, que no sabe si reciclar o emular, y que está pasando lo antipático de su personalidad a su música. En momentos donde lo oportuno parecía reinventarse y buscar una nueva fórmula, Enrique recurrió otra vez al productor de Radical Sonora (Phil Manzanera) y repitió el resultado de aquel inolvidable debut: Hellville es un álbum pretencioso, que pasa con más pena que gloria, y que solo funciona a tientas, cuando se permite ser honesto.
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ésta ya la veía venir.
soy un (relativamente reciente) fanático fiel de Bunbury y he escuchado sus discos anteriores cientos de veces durante casi un año, disfrutándolos cada día más. se podrán imaginar entonces mi felicidad cuando obtuve mi copia del Helville.
lo he escuchado varias veces y me encantaría poder contradecir a diego y defender a mi adorado Enrique (con todo y su antipatía), pero no puedo. el disco lo siento como un alejamiento de lo que tan bien hacía Bunbury hace unos años: escribir; y un acercarse al rock gringo sin nunca lograrlo mas que en clichés musicales.
mi canción favorita de todo el disco es sin duda Porque las cosas cambian, pero se debe más a una identificación personal con las letras que al mérito de la canción.
en resumen, una decepción de album. pero los ídolos siempre fallan y ya le tocaba a Enrique.
para los que quisieran tener de vuelta al Bunbury viejo, escuchen (escuchemos) a Nacho Vegas.
yo digo que, como habia dicho bunbury, es como un proceso, asi fue el primero con radical sonora, disco experimental electronico en su mayoria, y luego con el pequeño cabaret ambulante que es la repicha... pero di, es una nueva etapa, tal vez muy diferente y capaz de ser digerida por muchas sonadas mas
Si, puede que un par de canciones sean rescatables dentro de lo que uno espera de Enrique, el disco se queda en nada. Despues de escucharlo varias veces muy pocos versos se han quedado enganchado en mi retentiva y eso no es bien. Lo de la ereccion, fatal y muy chabacano. Le tocara esperar el viento a favor y bancarnos por la venia este disco de mierda.
Coincido en muchas cosas con este review, mi punto es que Bunbury habló del disco antes de lanzarlo, dijo que iba a ser un disco roquero y nos salió con esto... que no sé n como describirlo la verdad no me ha provocado en nada escucharlo.. y prefiero refugiarme en sus discos anteriores....
Me quedé con las ganas de escuchar algo más roquero y DE CALIDAD como el memorable Radical Sonora...
A mi me agrada "El Hombre Delgado Que No Flaqueara Jamás", la encuentro atractiva.
El disco en sí no es lo mejor pero jamás le daría un 5/10, me iría por 7/10 yo de fijo.
Disco decepcionante de Bunbury. Y eso que venía escuchándolo mucho en los últimos años. HDL no es ni "guitarrero" ni "rockero" ni mucho menos un disco de "folk americano" como él lo define, más bien popero barato y sin rumbo definido.
Para quitar el mal sabor de boca recomiendo "Manifiesto Desastre" de Nacho Vegas, ojalá podamos leer pronto una reseña de este disco por acá.
Saludos