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¿Qué es 89decibeles?

Somos una revista digital e independiente de música y cultura alternativa con sede en San José de Costa Rica.

No hay mucho más que agregar...

O tal vez sí

 

Nuestro origen se remonta al año 98, cuando Adrián Pauly (niño bien de Moravia) y Diego Delfino (niño no tan bien de Turrialba) se sentían muy malotes escuchando Limp Bizkit en el apartamento de su amigo en común, Fabián Borges. En aquel entonces ambos salían de una tormentosa adolescencia marcada por el grunge... el postmetal... y er, Maná (en el caso de Diego) y Jon Secada (en el caso de Adrián).

Eran tiempos oscuros y difíciles... Delfino enfrentaba sus útimos brotes de acné y Pauly sus primeros indicios de calvicie, por lo que es más que comprensible que ambos jóvenes se refugiaran en las montañas de Heredia, donde se tiraban a recibir el sol escuchando Creed, en lo que ambos han catalogado como el momento más Cielo Rojo de sus vidas (si se le pregunta en persona Delfino es capaz de negar que tal cosa llegó a suceder).

Diego venía llegando a San José tras un exilio azucarero de una década y no podía ubicar ni el parque Morazán. Se encontraba sufriendo mal de caña, lactando todos los cursos que llevaba en la facultad de Ingeniería en Computación de la UCR, edificio en el que aterrizó tras mamar el ingreso a Comunicación Colectiva por tres puntos. Por su lado, Pauly había entrado muy optimista a la Ingeniería en Electrónica del TEC y viajaba hasta Cartago con la ilusión de desarrollar el chip del Pentium V algún día. Nerdo irremediable superaba los cursos uno tras otro con una facilidad no vista desde la medalla de oro de Claudia Poll en el 98.

Nota humillante: Por aquel entonces Pauly se hacía llamar "El Fantasma" y Diego "Caos Beshabar". El primero había diseñado un sitio promoviendo la visita de Costa Rica con fotos del volcán Irazú y celebrando la grandeza de la Imperial mientras el segundo había llenado 17 diarios con ensayos y poesías de cuarta categoría.

Por aquellos tiempos Internet todavía era una "novedad" y nadie pensaba en redes sociales. Como ni siquiera existía el MSN nuestros héroes conversaban por ICQ, plataforma revolucionaria de comunicación "interactiva" que permitía mandar telegramas digitales vía Modem de 56K (tecnología de punta): "Viste mae, ya las fotos de Pamela Anderson solo tardan 3 minutos en bajar". Oh, la edad de oro de la web.

Los 90... no todo fue tan bueno como lo recordamos.
No todo fue bueno en los 90.

 

Poco a poco los muchachos fueron entrando en confianza y todo parecía indicar que aquello era el inicio de un hermosa amistad... hasta que un lamentable incidente separó su rumbo de forma indefinida... y 89decibeles estuvo a punto de no suceder. Algunos pelean por mujeres, otros por dinero, otros por poder y gloria. Adrián y Diego se dejaron de hablar porque este último quebró dos huevos en la entrada de la casa del primero, como consecuencia de un par de cervezas de más. Al día siguiente Pauly tuvo que trapear con cloro y no se lo tomó muy bien... Fueron meses muy dramáticos... algunos se refieren a ellos como "la etapa emo" de Pauly.

Pero aquella amistad que germinara gracias a Fred Durst no podía quedar ahí. Diego tenía un Nintendo 64 y Pauly una hermana menor: motivos más que válidos para volver a hablarse. Un par de carreras de Mario Kart y un disco pirata de Woodstock 99 bastaron para firmar la paz. Pasaron los años y Delfino siguió su camino de bala perdida pasando de computación a derecho mientras Pauly hacía lo propio empezando a dedicar más tiempo a su guitarra que a su calculadora. Los padres de ambos muchachos veían con preocupación el futuro de los "melenudos".

Una cosa llevó a la otra y pronto se vieron abandonando sus carreras y contestando teléfonos en un sportsbook (esta vendría siendo "la etapa emo" de Delfino). Un buen día, cuando todavía se creían "jóvenes e invencibles" (gustaban de grabar versiones tercermundistas de Jackass saltando desde techos en llamas) se sentaron a hablar sobre el tipo de revista que les gustaría leer. Estaban hartos del abordaje que hacía el periodismo tradicional de los temas musicales y les enfermaba que las bandas de su gusto no encontraran un espacio en los medios regulares. Querían hacer algo al respecto.

Y lo hicieron.

Fotografía por Laura Pardo
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